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jueves, 12 de diciembre de 2019

Pastel de chocolate y almendra y Consomé de Nochebuena (Cooking Challenge)


"Mirarte a los ojos y tal vez recordarte, que antes de rendirnos fuimos eternos" (Recuerdo. Ismael Serrano)

Voy a tatuarme esta frase, porque si lo piensas, justo en ese momento antes de dejar escapar algo, rozaste la eternidad, palpaste tus sueños.







Llega la Navidad y gastronómicamente hablando es una época ideal para los frikis de los fogones y de la mano de Elvira os traemos recetas navideñas.

Esto de las fiestas navideñas son un mundo y en cada casa se siguen unas tradiciones u otras. En casa de mi suegra ese día no falta el consomé en la cena. Eso sí, lo aderezamos a base de bien, unos le ponen almendra picada y otros un chorrito de cognac, al gusto. Es un caldo sin clarificar, al que desgrasamos pero no quitamos el cuerpo denso que logran los caldos de carne. Eso de clarificar la verdad no me gusta especialmente, además de que no se me da muy bien, eso de que el consomé quede traslúcido me va menos que conseguir un consomé con cuerpo de esos que quitan el frío castellano y templan el alma solo con olerlo. Si ya tienes una olla lenta el caldo sale para morirse y congelar tuppers para que el fin del mundo te pille con uno de estos en el congelador.

El pastel es rico no, lo siguiente. Es verdad que la presentación queda complicada ya que se craquela la capa superior, pero a mi me gustan estos pasteles que no son perfectos pero que cuando les das un bocado no puedes por menos de cerrar los ojos.

No os perdáis las recetas de mis compañeras: Los cerezos en flor, Pikerita y Dit i fet.

Pastel de chocolate y almendra 



  • Ingredientes: 
  • 200 gr. de chocolate negro
  • 5 huevos grandes 
  • 125 gr. de azúcar
  • 100 gr. de almendras molidas
  • 1 cuchadarada de licor de café
  • cacao en polvo y azúcar glass para espolvorear






  • Preparación 

  • Precalentamos el horno a 160 grados. 

  • Fundimos el chocolate en el microondas con intervalos de 30 segundos para remover y que no se queme. Batimos un huevo entero con las yemas de los otros cuatro y el azúcar hasta que la mezcla esté algo levantada. Añadimos el chocolate fundido y las almendras sin dejar de batir. 

  • Aparte montamos las cuatro claras hasta que formen picos. Añadimos parte de las claras montadas a la mezcla hasta que se suavice y una vez que este listo añadimos el resto de las claras con movimientos envolventes. 

  • Engrasamos un molde con un spray para bizcochos y lo forramos con papel de horno ya que el pastel sube mucho. Vertemos la mezcla y la horneamos a 160 durante 1 hora más o menos, hasta que al pinchar salga la varilla limpia. 

  • Agujereamos el pastel por varios puntos y le echamos un chorrito de licor de café. Espolvoreamos con cacao en polvo o azúcar glass.
  •  



Consomé de Nochebuena




  • Ingredientes:
  • 1/2 gallina
  • 600 gr. de morcillo de ternera
  • varios trozos de espinazo 
  • 4 zanahorias
  • 1 cebolla
  • 2 huesos de jamón
  • 1 hueso de ternera
  • 1 puñado de garbanzos remojados previamente 
  • sal, pimienta, laurel
  • 1 chorrito de cognac o whisky






  • Preparación:
  • Doramos las carnes y las verduras en una olla a fuego fuerte, cuando cogen color añadimos el licor y lo flameamos. Lo pasamos todo a la olla lenta, añadimos los garbanzos y añadimos agua hasta cubrir. La mía es de 6,5 litros con lo que salen como 4 litros de caldo cada vez. En estas ollas, el caldo necesita al menos 12 horas. Si lo hacemos en una olla expres sería dejarlo unos 20 minutos tras subir los discos de la olla, depende también de como sea la olla. 

  • Una vez cocido, colamos el caldo y lo dejamos enfríar para poder desgrasarlo, lo que supone quitar toda la capa de grasa de la superficie y ya estaría listo para utilizarlo con galets, sopa, solo como consomé o añadiendole una yema de huevo cruda para que cuaje con el caldo caliente y unos taquitos de jamón. 



lunes, 26 de junio de 2017

Gazpacho de Sandía y Gazpacho Castellano de pan y cebolla (Cooking Challenge)


En este tiempo sobreviviría a base de gazpachos y salmorejos. Me gustan todos, muchísimo, por eso cuando Lourdes anunció que este mes tocaba gazpacho lo tuve claro... uno que tenía pendiente, el de sandía porque había probado en casa con otras frutas pero ese no y el gazpacho que mi abuela hacía en verano todas, absolutamente todas las noches y que sigue siendo mi favorito por encima de todos los demás, el gazpacho de pan y cebolla que había publicado al inicio del blog y que luego quité porque no me gustaban las fotos pero que quería recuperar para esta entrada.




Los que me conocéis sabéis que me gusta mucho recuperar recetas, que tengo especial predilección por las recetas de mi madre, los libros antiguos, la libreta de mi abuela Rosa y por esos sabores que son más porque te trasladan a un momento de tu vida. Pues eso me pasa a mi con este gazpacho, me lleva a la casa de mis abuelos donde la nevera estaba llena siempre de cazuelitas con la sopa fría de pan y cebolla. Todos los días mi abuela Luisa, en cuya casa siempre había acampado un nieto o varios, después de comer lo dejaba preparado y que rico sabía cuando llegábamos de la calle, con todo el calor y metíamos la cuchara en esa humilde sopa de pan, que de eso en Castilla siempre ha habido, pan. Y eso que a ella eso de cocinar no le gustaba, pero este siempre será su gazpacho, el que me recuerde los largos veranos en el pueblo, despertándome pronto para ver con mi abuelo 'Los Ricos también lloran', tirada en su puerta leyendo sin parar y trasnochando muchísimo.




Aquí tenéis otros gazpachos como el de cereza, el de frambuesa.

Os dejo las recetas de mis compañeras: Pikerita con un sorprendente gazpacho de patatas fritas, Uno delicioso de cerezas de El Olor del Café y Los Cerezos en Flor con dos propuestas ríquísimas de cerezas y mango y pepino.


Gazpacho castellano de pan y cebolla 



  • Ingredientes.
  • Pan del día antes
  • 1/4 de cebolla
  • aceite de oliva
  • vinagre
  • sal
  • 1 ajo
  • agua fría







  • Preparación

  • El gazpacho se hace "a ojo". Lo siento pero nunca he medido las cantidades porque siempre hay que probar con la cuchara y rectificar. Así que ese es el mejor consejo: ir probando.

  • Lo primero que hay que hacer es echar sobre el bol donde vayamos a servir el gazpacho un chorro de aceite, no mucho, como para aliñar una ensalada. Se macha un ajo en el mortero echamos un buen chorro de vinagre que añadimos al aceite. Movemos bien con el mismo mazo del mortero para que se integre. Añadimos agua fría, empezaremos con medio litro más o menos.
  • Echamos sal y ahora viene la primera prueba. Ha de saber como el caldo de una ensalada y debe estar sabroso pero no muy fuerte. Se rectifica de sabor y se le puede añadir más agua.

  • Sobre esta sopa se añade el pan, que laminaremos lo más fino posible, igual que las sopas de ajo. No se debe llenar mucho ya que el pan crecerá. Finalmente se pica muy fina la cebolla. Se deja reservar en la nevera y se come muy, muy frío.





Gazpacho de sandía




  • Ingredientes.
  • 1/2 kg. de tomates maduros.
  • 1/2 kg. de sandía 
  • 1/2 de pimiento rojo
  • 1/4 de cebolla
  • 1 ajo
  • 1 pepino
  • aceite de oliva virgen
  • vinagre
  • sal
  • un trocito de pan




  • Preparación
  • Ponemos en la thermomix los tomates, la sandía, el pepino, el pimiento, la cebolla, el ajo, el pan, el vinagre y la sal. Trituramos a velocidad 5 durante 20 segundos y después programamos 2 minutos e velocidad progresiva 5-10. Añadimos el aceite de oliva y mezclamos 3 segundos velocidad 3. Dejamos enfríar en la nevera y a disfrutar.
lunes, 15 de mayo de 2017

Perdices de tiro estofadas al estilo de mi madre

Actualizo esta receta que tenía publicada alla en los inicios del blog. La verdad, me daba una pena horrible ver las fotos de aquellos muslos de perdiz tan sosos y feos. Así está mucho mejor. Os traigo un plato habitual de mi casa, la perdiz. Un ave riquísima, aunque para mi gusto la cordoniz es mucho más sabrosa. En mi casa toda la vida hemos comido las perdices que cazaba mi padre y ahora, las que caza mi marido, o sea que estas son de campo de verdad. La carne de las perdices de caza es mucho más negra que las de granja, son más pequeñas y también es muchísimo más sabrosa, con diferencia. En casa, mi madre ya preparaba siempre así las perdices, estofadas o guisadas y yo lo sigo haciendo.

Ah, ya son ocho años de blog... ¡Gracias!






  • Ingredientes:

  • 2 perdices
  • 3 zanahorias
  • 1 cebolla
  • 1 puerro
  • 1 ajo
  • aceite de oliva
  • sal
  • pimienta
  • 1 pastilla de caldo de carne
  • un chorrito de coñac










  • Preparación:

  • Con las piezas de caza lo primero que hay que hacer es limpiarlas. En el caso de las perdices pelarlas, limpiarlas por dentro, chamuscarlas... un trabajo duro que afortunadamente no tengo que hacer yo, todavía me da cosilla.

  • Para hacer las perdices uso la olla express, más que nada por reducir tiempo y asegurarme de que quedan bien cocidas, las perdices de caza necesitan más tiempo que las de granja.

  • Se echa un buen chorro de aceite de oliva en la olla express y se doran a fuego fuerte las perdices quese pueden atar para que mantengan la forma o que habremos partido en trozos. Cuando han cogido color se añade la verdura y se deja dorar también a fuego fuerte, se salpimenta y se echa un chorro de coñac. Si hace falta se puede añadir un poco de agua o de caldo.

  • Se cierra la olla y se cuece unos 15 minutos, al menos en la mía con eso vale. Si cuando se abre están un poco duras se pueden dejar cocer otros cinco minutos más o se pueden poner al fuego ya sin cerrar la olla.

  • Listas para su degustación.
martes, 2 de mayo de 2017

Moritos salmantinos de nata (Cooking Challenge)

No me preguntéis porqué, pero en Salamanca a estas magdalenas se les llama moritos y, aunque ya son difíciles de comprar sino vas a un obrador artesano, se hacían en muchísimos pueblos de la provincia. Con nata o sin ella, son de esas recetas que han pasado de madres a hijas generación tras generación y que conservan ese nombre, según mi amiga Cabriola que de tradiciones culinarias sabe mucho, porque la receta procede de los antiguos barrios judíos que había en pueblos y ciudades.





Los moritos no tienen copete, al revés, tienen que quedar planitos y van con azúcar por arriba o glaseados con azúcar en polvo. La receta que he usado es la que tiene mi abuela Rosa en su viejísimo cuaderno de recetas, aunque he hecho la mitad de la cantidad porque advierte que hay que preparar 70 cápsulas... casi nada... está visto que antes si se ponían lo hacían a lo grande...


Poco a poco hay que ir preparandolas todas, que tiene muchas y todas de dulces de esos de toda la vida... los últimos serán sus mantecados, que antes necesito entrenamiento ;)







No os perdáis las recetas de magdalenas de mis compis, ese es el reto que toca: Dit i Fet, Los Cerezos en Flor, Pikerita, El olor del Café, Cuina per a llaminers, CocinArte y La Quinta de Lúculus












  • Ingredientes para 70 moritos 
  • 4 huevos
  • 1/2 kilo de azúcar 
  • 1 Cuartillo de aceite (medio litro)
  • 1 cuartillo de nata o leche fría
  • 1 cucharadita de bicarbonato
  • 1 kg. de harina
  • un poco de ralladura de limón








  • Preparación. 
  • Batimos las claras hasta que espumen y añadimos el azúcar y las yemas. Batimos bien y ponemos el aceite y la nata. Añadimos la harina, el bicarbonato, la ralladura y lo mezclamos bien para que no haya grumos. Ponemos en las cápsulas, espolvoreamos con azúcar por arriba y horneamos entre 15 y 20 minutos (dependiendo del horno) a 180º.




lunes, 23 de enero de 2017

Sopa wonton de puchero (Cooking Challenge)


De repente, al llegar a la curva del camino vi la muralla y la torre del vigía. Había llegado. Habían pasado cinco años eternos desde que vi por última vez las piedras doradas y las grandes puertas labradas. Cinco años descubriendo caminos, luchando en guerras que no eran mías, navegando en mares de nombres extraños. Cinco años en los que había aprendido que uno puede ser quien quiera, que la magia existe si sabes mirar y que no hay un mañana claro, solo tenemos el hoy.
Según recorría el último tramo del camino su imagen asaltó mi mente provocándome una confortable sensación. Hacía mucho que no la percibía de forma tan nítida. Estaba en casa, mi hogar sería de ahora en adelante donde ella estuviera. Solo quería vivir un día más a su lado. Recorrí las calles del barrio bajo. El humo salía de las chimeneas llevado consigo aromas de mi infancia.
Allí, junto al fuego removía el viejo caldero con un ritmo lento y tranquilo, de quién ha repetido ese movimiento mil y una veces. Sus ojos se cruzaron con los míos y de repente supe que nunca volvería a irme. Cogió un cuenco, sirvió la sopa y dijo: "te esperaba".




Sopas para historias inventadas. Así ha sido el encargo de Maragda y os traigo una sopa wonton con caldo de jamón y relleno de las carnes del puchero. Propio y ajeno unido en un cuenco caliente que reconforta cuerpo y alma. 


No os perdáis las recetas de mis chicas Cooking y sus historias con sopa: La Quinta de Lúculus, Pikerita, Los cerezos en flor, Dit y Fet y El Olor del Café. 





  • Ingredientes: 

  • Caldo de carne y jamón
  • 2 zanahorias
  • 2 puerros
  • Un trozo de carne de morcilla
  • Un trozo de gallina
  • Varios huesos de jamón
  • sal
  • aceite de oliva

  • Para el wonton
  • 250 gr. de harina
  • 2 huevos
  • sal









  • Preparación
  • Hacemos el caldo un día antes. Rehogamos a fuego muy fuerte las verduras cortadas en trozos grandes, y las carnes hasta que se doren. Cuando están, añadimos agua hasta llenar la olla y dejamos cocer unas 3 horas (se puede hacer en la olla express en 15 minutos) 

  • Preparamos el wonton mezclando la harina, con los huevos y la sal y un poco de agua si es necesario. Amasamos hasta que logramos una masa homogenea. Estiramos bien con el rodillo y cortamos círculos de masa con un cortapastas. 







  • Preparamos el relleno poniendo a rehogar un poco de cebolla. Cuando está dorada añadimos parte de las carnes muy picadas. Ponemos un poco de pimentón picante y dejamos enfriar. 

  • Cogemos un círculo de masa, ponemos un poco de relleno y lo cerramos como una empanadilla. 

  • Ponemos a cocer el caldo. Cuando empiece a hervir ponemos los wonton rellenos y dejamos que cuezan entre 5 o 10 minutos, dependiendo de lo grandes que sean. Servimos calientes. 

lunes, 21 de noviembre de 2016

Croquetas de farinato (Cooking Challenge)

Y llegó Ly y propuso croquetas. Ese plato humilde, sencillo y que tan difícil es hacer con maestría. Croquetas hay muchas, buenas ya no tantas. Reciben también ese nombre los ladrillos de bechamel que sirven igual para calzar una mesa que como arma arrojadiza o las ultracongeladas que siempre tienen un regusto raro, a plástico o yo que sé por muy caseras que te las vendan. Y es que ahí está la dificultad de este plato, que parezcan caseras porque cuando no lo son normalmente son incomibles.



Plato de aprovechamiento por excelencia en la cocina, esta vez os las traigo con lo más salmantino que hay en la cocina, el farinato. El truco al hacerlas de farinato es no pasarse, que queden suaves y saber compensar el espesor de la bechamel con el exceso de grasa que aporta este embutido para que no queden tan tan blandas que no haya forma de manejarlas. Siempre hago la bechamel a ojo, incluso en la Thermomix, pero esta vez he pesado los ingredientes ya que la bechamel tiene que ser espesa antes de añadirle el farinato ya que este la dejará en su punto.

Si conseguís farinato, probadlas... es una estupenda manera de disfrutar del sabor más genuino de Salamanca... nunca habréis probado algo igual.  Os dejo las recetas de mis compis:  Pikerita, El Olor del Café, Dit i Fet, Los Cerezos en Flor y CocinArte.





  • Ingredientes: 
  • 200 gr. de harina 
  • 100 gr. de mantequilla 
  • 50 gr. de aceite de oliva
  • 700 gr. de leche entera
  • Pimienta blanca
  • Nuez Moscada
  • Sal
  • 100 gr. de farinato troceado
  • 3 huevos 
  • Pan rallado







  • Preparación: 
  • Ponemos el aceite y la mantequilla al fuego para que se derrita y coja calor (en la thermomix 3 minutos, temperatura varoma vel. 4) Añadimos la harina y rehogamos bien hasta que se dore (en la thermomix 4 minutos 100º velocidad 2). Si hacemos la bechamel a mano es el momento de ir añadiendo la leche poco a poco. Toca remover y no añadir más leche hasta que no haya absorbido la masa la anterior. Así, hasta que quede una bechamel espesa que estará lista cuando vemos que burbujea. Se añade la sal, la nuez moscada y la pimienta y se deja enfríar un poco. 

  • Si haces la bechamel en la Thermomix, en este punto se añade toda la leche, la nuez moscada, la pimienta y la sal y se programa 10 segundos a velocidad 6. Después son 7 minutos, temperatura varoma velocidad 4. Dejamos enfríar un poco.

  • En este punto añadimos el farinato troceado y mezclamos bien. Pasamos la masa a una manga pastelera todavía caliente y dejamos enfríar primero y reposar después, al menos varias horas. 

  • Una vez lista la masa, hacemos las bolas y las pasamos por pan rallado muy fino, huevo batido y de nuevo pan rallado y ya están listas para freír en aceite muy caliente. 






miércoles, 17 de febrero de 2016

Sopas de ajo. Comida reconfortante (Cooking Challenge)

El otro día comentaba una antigua compañera de facultad en una visita a mi ciudad que Salamanca te enseña a relativizar el frío, eso y que tenemos la plaza más bonita del mundo. Cierto, nuestra plaza es la mejor y hace una rasca que solo se arregla metiéndose entre pecho y espalda algo ardiendo. La verdad es que este año hasta febrero no hemos tenido un invierno típico salmantino. Apenas hemos bajado de los cero grados y ese airecillo frío y puñetero que te hiela los huesos te pongas lo que te pongas de abrigo no ha llegado hasta hace unos días para alegría de los que cada día miraban la matanza colgada en el techo, que por esos aires son famosos nuestros embutidos. 




Bueno que me lío, eso, que apenas ha hecho frío, pero desde hace unos días, no necesitamos liftings, te bajas la bufanda a las 9 de la mañana en la calle y ese simple gesto te deja con la piel tersa y sin arrugas para una semana. Así que con este panorama comprenderán ustedes que hay que tirar de recetario tradicional y como parece que mi amiga Elvira sabía desde hace meses que iba a hacer esta rasca por estas fechas, pues nos pidió ideas para comidas reconfortantes y miren ustedes, nada mejor que una sopa de ajo de las de toda la vida por varios motivos: quita el frío, sabe a la comida de la abuela y no hay nada más sencillo. 

De pequeña las odiaba y ahora es un plato que me encanta lo que demuestra que el paladar suele mejorar con los años. Así que aquí van mis sopas de ajo al estilo tradicional, con una receta base de Simone Ortega que uso desde que hice mis primeras sopas pero a mi aire. 




No os perdáis las recetas reconfortantes de mis compañeras: Los cerezos en flor, Dit i Fet, Pikerita, El Olor del Café y CocinArte











  • Ingredientes:
  • Pan del día anterior en rebanadas finas. 
  • 3 dientes de ajo
  • Aceite de oliva Virgen Extra
  • Pimentón dulce y picante
  • Litro y medio de agua (o caldo)
  • Dos huevos 
  • Jamón serrano en virutas
  • sal






  • Preparación:

  • Cortamos el pan a rebanadas finas. Es mejor si es un pan de hogaza de pueblo, pero sirve cualquiera. Cortaremos unos 150 o 200 gramos y lo reservamos. En una cazuela ponemos el aceite y rehogamos los ajos laminados, añadimos el pan y dejamos que se refría, cuando esté espolvoreamos con pimentón mientras removemos. Cuidado que el pimentón se quema enseguida y si eso ocurre amargará. Añadimos el agua, la sal y dejamos cocer. Para los huevos tenemos dos opciones, o servimos uno por persona, para lo que pondremos el huevo en una cazuela de barro individual y añadiremos el caldo bien caliente para que se cuaje allí mismo o todo mezclado como hago yo. Para esta segunda opción añadimos los huevos a la cazuela removiéndolos enseguida para que se rompan y se quede a hilos. 

  • Servimos la sopa en cazuelas de barro, ponemos un poco de jamón por arriba y a disfrutar... sopla, no te quemes... 

viernes, 15 de enero de 2016

Pizza turca con salsa de yogur y pizza farinata (Cooking Challenge)

Este reto trae una historia detrás, de esa de risas y amistad digital ya que hace muchos años, antes de que empezáramos con el grupo. Aquí mi amiga invisible María José, de Dit y Fet y yo nos habíamos propuesto cocinar en la distancia juntas, lo que pasa que luego el grupo creció y conocimos al resto de locas que forman el Cooking y no pasamos de una receta. Hicimos un postre de pistachos de un libro que las dos compartíamos y se quedó en el tintero para publicar una pizza turca. Ahí han estado las fotos durante años y justo ahora, cuando las necesitaba (seguro que no me habrían gustado nada de nada que en eso también ha cambiado mucho el cuento) no han aparecido por ningún sitio, así que haciendo un gran esfuerzo, un sufrimiento vamos ;) he repetido la receta. No recordaba lo rica que está esta masa... muy crujiente, aguanta bien el recalentado si sobra y la receta sale buenísima, así que mira que me alegro de haber tenido que repetir.



María José, esta va por ti, porque eres quien manda el reto y porque esto estaba pendiente desde hace cinco años (nos hacemos viejas amiga!!!!)

La otra receta es una pizza farinata, llamada así porque le he puesto farinato, embutido típicamente salmantino. Desde que probé la receta de la masa de Iban Yarza no he vuelto a hacer otra base de pizza en casa. Es sencilla, leva en la nevera lo que hace que la puedas hacer hasta días antes y no tengas casi amasar y salen perfectas… riquísimas. Desde luego la mejor que se puede hacer en un horno convencional. Todas mis pizzas van con su masa variando los rellenos y procurando que no sean muy húmedos, aunque lo aguanta todo. Esa manera tan genial que tiene de hornearlas y que da resultados maravillosos tiene resultados increíbles con cualquier masa… probad!.







Y no os perdáis el resto de recetas de mis Cooking que hay cosas estupendas como siempre: Dit i Fet, Los cerezos en flor, Pikerita, CocinArte y El Olor del Café








Pizza Turca con salsa de yogurt


  •  Para la base
  • 20 gr. de levadura fresca
  • 150 ml. de agua tibia
  • 1 pizca de azúcar
  • 400 gr. de harina
  • ½ cucharadita de sal
  • 1 cucharada de aceite
  • 2 cucharadas de yogurt



  • Para el relleno
  • 1 pimiento rojo
  • 1 cebolla
  • 100 gr. de queso feta
  • 250 gr. de carne picada de ternera
  • Tomillo
  • Pimienta
  • Semillas de nigella o sésamo negro



  • Para la salsa de yogurt.
  • Yogurt natural
  • Pimienta
  • Sal
  • Comino en polvo






  • Preparación:
  • Empezamos con la masa. En un bol disolvemos la levadura fresca con el agua tibia y el azúcar. Lo mezclamos bien y añadimos el harina, la sal, el aceite y el yogurt. Mezclamos y amasamos hasta que tenga consistencia. Dejamos reposar la masa una hora en un lugar cálido.

  • Mientras preparamos el relleno. Picamos en juliana la cebolla y el pimiento y lo reservamos. En una salten salteamos la carne picada con un poco de sal y pimienta.

  • Precalentamos el horno a 250 grados.

  • Dividimos la masa en ocho porciones y las estiramos dándoles forma ovalada. Ponemos encima la carne picada, el queso feta, el pimiento y la cebolla. Salpimentamos y añadimos tomillo y las semillas de nigella.

  • Levantamos los lados de la masa y cerramos en los lados para que quede como una canoa y horneamos durante 20 minutos. Al sacarlas les ponemos un poco de aceite de oliva por encima y las acompañamos con salsa de yogur que haremos añadiendo la sal y las especias al gusto al yogurt.


Pizza farinata






  • Ingredientes
  • Masa de pizza de Iban Yarza (la receta aquí)
  • Tomate frito casero
  • Mozzarella
  • Farinato
  • Morcilla
  • Huevos




  • Preparación
  • Cogemos una porción de masa de pizza de iban y le damos forma sobre una mezcla de semolina y harina y la ponemos sobre un papel de horno. Añadimos el tomate frito casero y la mozzarela. Esparcimos unos trocitos de farinato y morcilla por la superficie sin abusar, y colocamos los huevos (de codorniz quedan más monos, yo le puse normales)

  • Con el horno a máxima potencia colocamos la pizza en la parte baja, sin bandeja, justo sobre la placa que cubre la resistencia y lo tenemos ahí dos minutos a máxima temperatura. Sacamos la pizza y la ponemos a una altura normal otros cuatro minutos bajando la temperatura a 200 grados y lista para disfrutar.


miércoles, 13 de junio de 2012

Dulces de la abuela: Perronillas salmantinas y roscas fritas (Cooking Challenge)

Un mes después (¡¡¿un mes?!!) vengo cargada de sorpresas. Esta vez no hace falta que hable de lío, trabajo, etc. porque hace cuatro semanas de la última receta que también era del Cooking Challenge... menos mal que están ellas para hacerme aterrizar de vez en cuando! Es genial tener a alguien que te trae de nuevo a la tierra cuando uno se pierde en el día a día. Nuevo mes y nuevo reto del grupo, aunque ya os cuento más abajo con detalle.




Antes... ¿os habéis fijado en el nuevo diseño del blog?...Casualidades o no, el caso es que lo estrenamos hoy, día de reto, día de amigas en la distancia. En cuestión de amigas soy muy afortunada, porque además de mis cookings, hay por ahí otros duendecillos de estos que te ponen sonrisas tontas o que te traen regalos como este. Ni más ni menos que un diseño completo, a mi medida, a mi gusto y os aseguro que muy pensado en mi. Mi hada madrina personal es Maite, una mujer vitalista, alegre, divertida, generosa y que comparte conmigo su pasión por las tartas de manzana. Una persona que a pesar de estar a miles de kilómetros de distancia, está cerquita todos los días. Gracias Mai.

Y ahora os cuento cositas del reto que me lío. Este mes me tocó elegir a mi poner deberes y pensé en hacer esos dulces tradicionales, que antes hacían las abuelas en casa y cocían en los hornos. Esas recetas tradicionales de toda la vida, con ingredientes sencillos y sabor casero. La condición era que tenían que ser dulces, pastas o recetas de este estilo y podían ser del recetario familiar, de la zona o una receta tradicional al gusto.



Yo os traigo dos recetas puramente salmantinas. Las perronillas están preparadas según la receta que mi abuela Rosa dejó escrita en una pequeña libreta que guardo como un tesoro, llena de manchurrones de grasa y con esa letra típicamente antigua y con medidas imposibles. Ella era una gran repostera, no tenía pereza nunca y su receta estrella eran los mantecados hojaldrados, que hay que preparar con frío y cuya receta no enseñó nunca a nadie.

Las roscas las he hecho con una receta de mi madre, de quien he heredado el gusto por la cocina y que se puede pasar horas entre fogones para preparar cantidades ingentes de comida cuando les visitamos, que es a menudo. Son las típicas roscas que se hacen en todos los pueblos de Salamanca. De hecho yo todavía recuerdo haber visto a un montón de mujeres en torno a una gran sartén sobre la lumbre al aire libre haciendo que estas roscas flotaran en aceite. Las hacían por kilos.

  

Si queréis descubrir las recetas tradicionales o de familia de mis compañeras de grupo no os perdáis las entradas de: Dit i Fet, La Quinta de Lúculus, CocinArte, El Olor del Café, Los cerezos en flor, Pikerita y Cuina per a Llaminers.




Perronillas de la abuela:



Esta receta es de lo más curiosa, más que nada porque la original está puesta con las medidas de mi abuela. Os la pongo tal cual y los pesos en gramos, aunque tenéis que tener en cuenta que con las medidas originales saldrán unas cincuenta perronillas. Yo he hecho la mitad y han salido más de veinte de buen tamaño.


  •  
  • Ingredientes
  •  
  • Una libra de manteca (453 gr.)
  • 3 cuarterones de azúcar (345 gr.)
  • 7 yemas de huevo y 1 clara para dar brillo.
  • 2 libras de harina (906 gr.)
  • 1 cuarterón de almendra molida (115 gr.)
  • unos granitos de sal
  • Un chorro de anís
  • Canela
  • Ralladura de naranja
  • Almendras enteras crudas.



 


  • Preparación.
  • Templamos la manteca para que se ablande bien y la mezclamos bien con el azúcar y las yemas. Añadimos las almendra molida y poco a poco vamos incorporando la harina.
  • Cuando tenemos la mezcla lista añadimos el resto de los ingredientes y amasamos.
  • Para hacer las perronillas hacemos bolas y las aplastamos hasta darles forma. Ponemos una almendra en el medio y las pintamos con la clara de huevo.
  • Precalentamos el horno a 200º y las horneamos durante 15 o 20 minutos, hasta que estén doradas.



 


Roscas fritas

De esta receta hay mil y una variantes. Se pueden aromatizar con ralladura de naranja, zumo de naranja, licores diversos... así que ¿os animáis a probar?



  • Ingredientes para unas 8-10 roscas:
  • 1 huevo
  • 4 cucharadas de azúcar
  • 5 cucharadas de aceite
  • 5 cucharadas de coñac (vale aguardiente, anís, etc.)
  • harina (la que admita, como entre 1/2 o 1 vaso)
  • Una pizca de bicarbonato o levadura química



  • Preparación.
  • Batimos bien los huevos, con el azúcar, el licor, el aceite y el bicarbonato. Cuando está bien mezclado vamos añadiendo poco a poco la harina hasta que la masa esté tierna. Tiene que quedar una masa pegajosa y blanda que nos permita hacer bolas con las manos untadas de aceite.
  • En una sartén honda o un cazo ponemos aceite en abundancia. Nos untamos las manos con aceite y vamos haciendo bolas que meteremos a freír con un agujero en medio. Si vemos que se cierra el agujero en el aceite con un palo de madera lo abrimos un poco.
  • Sacamos del fuego cuando estén doradas y dejamos enfriar.
martes, 10 de enero de 2012

Bollo Maimón Salmantino-Dulces de Santos (Cooking Challenge)

Sabores de siempre, recuerdos de infancia, elaboraciones artesanas. Es lo mejor que puede salir un día de nuestra cocina, una receta de esas que te devuelve a la infancia, a los días de fiesta y que además te permite recuperar un modo de cocinar en desuso. Por eso, hoy os traigo esta receta elaborada como la hacía mi abuela y como la aprendió mi madre y la ocasión me ha la dado Maragda, de la Quinta de Lúculus que ha elegido para este mes del Cooking Challenge el tema "Dulces de santos".


Este magnífico bizcocho es un Bollo Maimón, no lleva apellido de santo alguno, pero no falta en las ofrendas de las celebraciones religiosas de todos, absolutamente todos los santos de la provincia de Salamanca. No hay fiesta en la sierra de Francia salmantina en la que no se presente un magnífico bollo maimón, ni tampoco en ningún pueblo del Campo Charro, la Armuña o Las Villas. Si tuviéramos que elegir un dulce típicamente salmantino, sin duda sería este. Un dulce que también se llama "rosca de bodas" porque antiguamente no había banquete de boda en la que no se presentara una gran rosca. Tampoco faltaba en los convites tradicionales que se daban en bautizos y comuniones y siempre se hacía en casa.


Ahora, el bollo maimón suele hacerse en el horno, en un molde de repostería alto o con un agujero en medio para hacer la rosca. Sin embargo yo quería prepararlo como se hacía antiguamente, en la olla expres. Así era como lo hacían cuando no había hornos en casa y así lo hemos preparado. Digo hemos, porque en esta ocasión yo he sido pinche de cocina y ha sido mi madre la artífice del bollo. De paso, he aprendido a hacerlo. Para ello hemos tenido que recuperar la vieja olla de mi abuela, una Pronto de aluminio, de esas en las que la válvula se volvía loca a dar vueltas, ya que las nuevas no sirven.

Si queréis descubrir más dulces de santos, no os perdáis las recetas de mis compis: La Quinta de Lúculus, CocinArte, Los Cerezos en flor, Pikerita, Cuina per a Llaminers y Dit y Fet.



  • Ingredientes (para un bollo bien grande)
  • 9 huevos
  • 450 gr. de azúcar glass (son 50 gr. por huevo)
  • 450 gr. de almidón -puede sustituirse por maizena si no lo encontráis- (son 50 gr. por huevo)
  • 1 cucharadita de levadura.

  • Preparación: 
  • Se separan las claras de las yemas y se levantan las claras a punto de nieve. Aparte batimos las yemas con parte del azúcar glass. Vamos poniendo el resto del azúcar glass en las claras, con mucho cuidado y poco a poco con movimientos envolventes y añadimos la levadura. Una vez que está mezclado añadimos las yemas poco a poco, para evitar que se baje. Cucharada a cucharada vamos añadiendo el almidón -que le dará una textura única y que hace que suene cada vez que se corta un trozo- y vamos mezclando hasta que adquiere una textura uniforme.

  • Untamos la olla expres con mantequilla y ponemos en el fondo un papel de horno. La templamos un poco al fuego y la retiramos. En medio de la olla ponemos una lata de conservas alta vacía que habremos lavado bien con un peso en el fondo (pueden ser piedras o una pieza de hierro envueltas en papel de aluminio). Esto hará el agujero una vez hecho el bollo. Poco a poco vertemos la masa alrededor de la lata, tapamos la olla y la llevamos al fuego sin la válvula de arriba, que no queremos que explote. Necesitará 5 minutos de fuego medio alto y unos 20-30 de fuego suave. De vez en cuando hay que pinchar con una aguja de metal por el agujero de la válvula, con esto evitaremos que se obstruya cuando crezca el bollo y también nos permitirá controlar si está hecho. Cuando veamos que la aguja sale limpia, apagamos el fuego, esperamos un par de minutos y abrimos la olla.



Ahora toca desmoldarlo, que es una de las partes más complicadas. Como podéis ver en la foto de arriba al abrir la olla el bollo no tendrá agujero, así que con un cuchillo vamos abriendo hueco en el medio, dentro de la lata que se habrá llenado de bizcocho y una vez que hayamos localizado la lata pasaremos el cuchillo por la parte de fuera y podremos sacarla. Metemos la mano por el agujero y volcamos con cuidado el bollo. Ya solo queda decorarlo con azúcar glas y disfrutar.

Para hacerlo en el horno convencional, se precalienta a 160º, se pone en un molde, si no tiene agujero se le pone también la lata y se hornea  durante 20 o 30 minutos. Esta forma de prepararlo hará que por arriba esté más dorado, al contrario que ocurre en la olla, que solo coge color por abajo.
sábado, 10 de abril de 2010

Hornazo Salmantino (Cooking Challenge)

Aquí estamos de nuevo con un nueva propuesta de las Cooking Challenge. Una receta que me encanta, no sólo porque en esta ocasión haya sido yo la que ha elegido menú, sino porque el hornazo es algo muy característico de mi tierra, algo que nos representa y nos define y además un magnífico embajador. Por otra parte, esta entrada coincide en tiempo y forma con la tradición del hornazo, ya que este producto es típico del Lunes de Aguas y ese día, es pasado mañana.

El hornazo es una especie de empanada rellena con lo mejor que tiene mi tierra: buenos embutidos, jamón y lomo de cerdo. Aunque es un producto que ya se encuentra todo el año en toda la provincia, es típico degustarlo el Lunes de Aguas, en el campo, en las riberas del río Tormes, con los amigos y en medio de una buena fiesta.

La tradición del Lunes de Aguas suele sorprender a los foráneos de esta tierra. Aunque se ha popularizado, en sus orígenes combinaba lo más importante de nuestra gastronomía (el cerdo) y de nuestra cultura (la Universidad). Esta fiesta se celebra el lunes siguiente al Lunes de Pascua y aunque es una tradición de la capital, muchos pueblos también lo celebran.



Los orígenes de esta fiesta se remontan al Siglo XVI, cuando Felipe II dicta unas ordenanzas que obligan a las prostitutas que vivían en la casa de mancebía en Salamanca a ser trasladadas durante la Cuaresma fuera de la ciudad. Era Cuaresma y había que evitar tentaciones, sobre todo las de la carne en todos los sentidos, así que no había mujeres ni se comía cerdo. Las mujeres erán llevadas a Tejares, al otro lado del río y allí estaban recluidas hasta que finalizaba la Semana Santa al cuidado de un sacerdote que pasó a llamarse Padre Putas.

Una vez pasada la Cuaresma y la Semana Santa, el Padre Putas las llevaba de nuevo a la ciudad entre un gran jolgorio. En este punto no está demás recordar que Salamanca ha sido siempre una ciudad universitaria, incluso en aquella época y los estudiantes no se perdían una fiesta (igualito que ahora ;)) . Eran ellos, los estudiantes los que recibían a las mozas con una gran fiesta junto al río. Engalanaban las barcas y por supuesto, no faltaba el hornazo (estaban deseando volver a comer cerdo) y la bebida, tampoco la música.



Desde entonces los salmantinos celebramos el Lunes de Aguas. Las riberas del Tormes se llenan de gente, charangas y grupos de jóvenes. Los demás, es decir los que somos de otros pueblos, buscamos sitios más tranquilos en el campo para disfrutar de la compañía de los amigos en torno a un buen hornazo. A tanto llega la fama del hornazo charro que incluso ya existe una Marca de Garantía del Hornazo Salmantino.

Esta receta es sencilla, la masa no es nada complicada aunque necesita varios levados y queda delicioso. La otra forma de hacer un buen hornazo es enriquecer una masa de pan ya elaborada con manteca de cerdo y rellenarla.

Así pues, esta es la receta de las Cooking Challenge de este mes. He arrastrado a mis compañeras a descubrir un poco más de mi tierra, algunas ya conocían el hornazo y otras no, pero creo que para todas ha sido un grato encuentro. ¡Qué lo disfruteis!


Estos son los hornazos de las otras cooking: La Quinta de Luculus, Cuina per a Llaminers, CocinArte, Did i Fet, Hierbas y Especias, Los Cerezos en Flor, El Olor del Café y Pikerita.






  • Ingredientes:

  • 1/2 kg. de harina de fuerza
  • 20 gr de levadura fresca
  • Chorizo cular (mejor ibérico)
  • 100 gr. de jamón serrano en lonchas gruesas
  • 100 gr. de lomo de cerdo adobado en filetes (también vale fresco e incluso embuchado)
  • 1 huevo
  • 100 gr. de manteca de cerdo
  • 2 cucharaditas de sal
  • 1 taza de café de agua templada






  • Preparación:

  • Empezamos preparando la masa de arranque. Necesita varios levados, así que el hornazo es mejor prepararlo un día antes. Disolvemos la levadura con media taza de agua y lo mezclamos con una taza de harina. Amasamos bien la mezcla hasta hacer un bollo. Lo tapamos y lo dejamos reposar en un lugar sin corrientes de aire hasta que doble su tamaño, mínimo una hora. Yo lo suelo meter en el horno apagado.

  • Una vez que ha fermentado, en un bol grande mezclamos el resto de la harina con la sal y hacemos un volcán. Ablandamos un poco la manteca y la añadimos. En el centro colocamos la masa que hemos fermentado antes y empezamos a amasar todo. Vamos añadiendo poco a poco agua templada hasta que tengamos una masa elástica. Tapamos y dejamos reposar hasta que doble su tamaño, al menos una hora más.

  • Mientras preparamos el relleno del hornazo. Cortamos el chorizo cular en rodajas gruesas. Cortamos el jamón y el lomo en trozos grandes y reservamos. Hay quien pasa el lomo por la sartén, pero a mi no me gusta porque luego queda muy seco y en el horno se hace perfectamente.

  • Una vez que la masa ha doblado su tamaño, la amasamos de nuevo durante un minuto. Dividimos en dos y con un rodillo extendemos una parte que será la base del hornazo. Lo colocamos en una bandeja con un papel de horno. Sobre la masa colocamos una capa de jamón, una de chorizo y el lomo. Aunque se pone por capas no hace falta rellenar todos los huecos, incluso hay gente que en lugar de capas va poniendo trozos alternos.

  • Cubrimos el relleno con la otra mitad de la masa, recortamos los bordes para igualarlos y la sellamos. Con la masa sobrante podemos hacer dibujos o un enrejado. Los hornazos caseros suelen llevar dibujos o iniciales, los comprados bajo la Marca de Garantía llevan un enrejado para diferenciarse de los que no están amparados bajo este sello de calidad.

  • Una vez tenemos montado el hornazo lo dejamos de nuevo reposar durante una hora en un lugar resguardado para que aumente de nuevo. Precalentamos el horno a 160º/170º. Pasado este tiempo, con un tenedor pinchamos la parte de arriba para que salga el aire y no se formen ampollas. Pintamos la superficie del hornazo con el huevo batido y lo metemos en el horno mínimo media hora o hasta que se dore. Para saber si está cocido se puede pinchar con una aguja, si sale sin masa es que ya está. Se deja enfriar y ya está listo para comer.




domingo, 17 de enero de 2010

Sopa Castellana (Hemc #40)

hemc #40 - platos con sobras

Este mes la propuesta del blog Hecho en Mi Cocina es preparar "Platos con sobras". Wivith de Cuchiflitos es la anfitriona en esta ocasión y ha propuesto un tema interminable en ideas. La cocina de aprovechamiento es algo fundamental en la cocina doméstica. Casi todo lo que cocinamos podría convertirse en un plato nuevo, unos más originales que otros, pero nuevo. Me gusta abrir la nevera, ver qué hay y pensar qué hacer con ello. Una práctica que no siempre resulta como uno imagina, pero que desde luego siempre es interesante. Además, muchas de las mejores recetas que he hecho han salido de la improvisación y el aprovechamiento.

En esta ocasión el riesgo es mínimo y el resultado espectacular para los amantes de las sopas contundentes y tradicionales. La sopa castellana es algo habitual en muchas cocinas charras y por tanto, hay numerosas maneras de prepararla. Ojo, no es lo mismo que la Sopa de ajo, aunque son de un estilo similar e incluso en muchas páginas web las confunden, no tienen nada que ver.

En mi casa, esta sopa se hace como la ha hecho mi madre toda la vida, con caldo del cocido y el pan duro sobrante del día antes. Es cocina de aprovechamiento total. La verdad es que en mi casa no hacemos mucho cocido ya que es el plato estrella en casa de los abuelos, pero cuando lo preparo, me gusta ponerle más caldo para que sobre y poder preparar esta sopa. Además, con estos fríos sienta estupendamente. Eso sí, es un plato contundente.






  • Ingredientes.

  • Pan con uno o dos días (no sirve la barra)
  • Caldo de cocido
  • 1 huevo por persona
  • Jamón serrano en trocitos.









  • Preparación.

  • En un cuenco de ración de barro se pica el pan en láminas (como para las sopas de ajo). Colocamos por encima el jamón serrano y rompemos un huevo.

  • Ponemos a hervir el caldo del cocido, que tenemos que echar poco a poco cuando más hierva para que se cuaje el huevo. Si a alguien le gusta el huevo bien pasado, siempre puede meter la cazuela en el microondas después de echarle el caldo para que se cuaje bien.

  • Se sirve en la mesa bien caliente. El huevo ha de romperse antes de empezar a comer para que se mezcle bien con el pan.