Hace tiempo que tenía pendiente publicar estas dos recetas y como son muy sencillitas las publico juntitas... Son un aceite de guindillas y un vinagre de miel. Dos alternativas a las clásicas que varían los platos con un suave matiz. Las descubrí en un libro de conservas de Blume, que por cierto es una joya, tiene de todo. El aceite es ideal para las pizzas y también para los pescados a la plancha. Es suave, así que si a alguien le gusta fuerte, que le de caña a la guindilla o que las rompa.
El vinagre de miel es muy, muy sencillo de hacer. Tiene un sabor muy suave y es ideal para desglasar carnes del horno o para una vinagreta. Da un sabor diferente, muy sutil.
Se pueden conservar bastante tiempo y son muy prácticos.
Aceite de guindilla.Ingredientes:
750 ml. aceite de oliva virgen
1 docena de guindillas secas (pimientas cayena)
4-5 ramitas de tomillo
3 ramitas de orégano (o dos cucharadas de seco)
10 granos de pimienta negra.
Preparación:
Se ponen las guindillas en una botella de vidrio. Se mete el tomillo y el orégano, los granos de pimienta y el aceite. Se deja macerar al menos 15 días en un lugar seco y sin luz. A los quince días ya se puede consumir. Cuanto mas tiempo macere, mas picante se vuelve.

Vinagre de miel.
Ingredientes.
1 litro de vinagre de vino.
4 cucharadas de miel.
Preparación.
Se vierte el vinagre y la miel en una botella de cristal esterilizada previamente y se mezcla bien. Se cierra bien y se deja reposar tres semanas al menos en lugar sin luz.



