miércoles, 27 de octubre de 2010

Tarta de manzana

Hoy tengo el síndrome del folio en blanco... será el otoño. La llegada del frío, el amarillo del campo, los tierra de los frutos de otoño... Quizá el no saber que contarle al folio sólo sea saturación por otras muchas palabras escritas, porque el trabajo de contador de historias no permite dejar el folio en blanco en el trabajo, pero en casa, pues no es lo mismo. No se, el caso es que estos días prefiero escuchar.


Así que dejamos el folio a medias y nos vamos con la receta. Manzana y tarta... dos palabras que unidas son mágicas. Creo que nunca he probado una tarta de manzana que no me haya gustado, sinceramente no lo recuerdo, aunque claro, a mi síndrome de estos días se une mi memoria de pez, tres segundos. Eso sí, en lo que a sabores y paladares se refiere mi memoria se estira, aunque no hay manera. Busco y rebusco una receta que fuera ni fu ni fa y no lo recuerdo. Será que es casi imposible que una receta en la que las palabras manzana y tarta se unan sea un fracaso. No lo sé, habrá que investigar.

El caso es que esta receta es un clásico. Base de hojaldre, compota de manzana y más manzana para terminar la operación. No falla y menos si la receta es de Pepe... dos clásicos en uno, dos infalibles juntos. He hecho muchas recetas de Pepe y ninguna ha fallado, debe ser la misma ecuación que la de las manzanas.


Ingredientes:


Una placa de hojaldre
5 manzanas para la compota.
60 gr. de azúcar en polvo
Un poco de agua.
Zumo de medio limón
vainilla
2 ó 3 manzanas para la cobertura
2 cucharadas de azúcar moreno
30 gr. de mantequilla
Un trocito de canela en rama
Una cucharada de ron



Preparación:


Lo primero que hacemos es la compota. Para ello troceamos las cinco manzanas sin retirarles la piel y las ponemos al fuego. Añadimos azúcar, el agua, el zumo de limón y el trocito de vainilla. Se cocina durante 25 minutos, hasta que quede como una pasta. Se pasa por la batidora y se reserva.

Precalentamos el horno a 210º. Colocamos el hojaldre sobre un molde, lo pinchamos para que no suba mucho y echamos la compota. Ahora viene hacer el jarabe de cobertura, para ello se pone la mantequilla al fuego con el azúcar y la canela y dejamos que se derrita el azúcar. Subimos el fuego, añadimos el ron y lo flambeamos. Se deja reducir y se reserva.

Troceamos las manzanas de la cobertura y las vamos colocando en la tarta desde el borde hacía dentro. Pintamos con el jarabe (se puede sustituir por mermelada de melocotón). Horneamos 30 minutos y cuando la saquemos del horno volvemos a pintar con un poco de jarabe.
sábado, 16 de octubre de 2010

Figacitas argentinas (Día Mundial del Pan)

Hoy es el Día Mundial del Pan y esta es mi primera aportación al evento ya que mi afición por el pan hecho en casa me llegó no hace mucho. Pan, un alimento básico, fundamental en nuestra dieta que ha sido a lo largo de la historia el mejor arma contra el hambre. En Europa, Oriente Medio, India y América forma parte de la dieta tradicional y en la mayoría de los casos se hace con harina de trigo o centeno, aunque afortunadamente el mundo del pan evoluciona y cada vez más se buscan otras harinas y otras combinaciones, sobre todo para las personas que padecen intolerancias.



Esta es una receta no apta para intolerantes. Afortunadamente en casa no tenemos celíacos y por tanto he usado harina normal, de la que encuentras facilmente. No tengo la necesidad de buscar harinas sin gluten, probar y probar recetas hasta dar con un pan que parezca y sepa a pan ni pelearme con medio mundo para encontrar comida sin gluten fuera de casa. Toda una odisea en un país que todavía está a años luz de normalizar la situación de los celíacos.

Por esto esta receta además de conmemorar el día del pan está dedicada a Lourdes, una mujer valiente que siempre encuentra una alternativa sin gluten que ofrecer a su familia aunque eso suponga tener que hacer un montón de pruebas en su cocina. Ella reivindica un logo sin una espiga que excluye a los celíacos, y en eso, estoy con su causa. El pan es mucho más.

World Bread Day 2010 (submission date October 16)

Y ahora vamos con la receta. Mi aportación al Día Mundial del Pan son unas Figacitas argentinas. Un pan sencillo de preparar que permite todo tipo de acompañamientos. La receta es de Xabier Barriga y la he sacado de su libro "Pan hecho en casa y con el sabor de siempre". No puedo hornear siempre que quiero, pero reconozco que es cierto que esto engancha y disfruto mucho con las manos en la masa.

Ingredientes:

500 gr. de harina de fuerza
10 gr. de sal
5 gr. de harina de malta (yo no le puse)
225 ml. de agua
65 gr. de manteca de cerdo (vale mantequilla)
20 gr. de levadura fresca
Mantequilla para pintar



Preparación:

Se mezclan todos los ingredientes de la masa menos la levadura, que se incorpora cuando falten unos pocos minutos para acabar el amasado. Dejar reposar la masa cubierta con un paño húmedo durante 15 minutos.

Se estira la masa con un rodillo hasta que tenga un grosor de unos 2,5 cm. Se espolvorea la masa con harina y se hace un pliegue sencillo. Se vuelve a estirar con el rodillo y se hace otro pliegue.

Se vuelve a dejar en reposo y pasados otros 15 minutos se vuelve a pasar un rodillo hasta dejar un grosor de 1,5 cm. Con un cortapastas de 8 cm. se hacen las distintas piezas y se ponen en una bandeja con papel de horno. Se pintan las piezas con mantequilla y se ponen en un lugar cálido y sin corrientes de aire durante una hora para que fermenten tapadas con un paño húmedo.

Se precalienta el horno a 250º. Justo antes de meter los panes se rocía con agua para generar vapor. Se baja la temperatura a 210º y se hornean las figacitas durante unos 20 minutos.
domingo, 10 de octubre de 2010

Soufflé de bacalao (Cooking Challenge)

Si uno busca el origen de la palabra suflé o soufflé puede hacerse una idea bastante aproximada de qué es este plato ya que procede del verbo francés souffler que significa soplar o inflar. Y es que eso es fundamentalmente un soufflé, una masa ligera, llena de aire, inflada que permite múltiples preparaciones tanto dulces como saladas.



Una maravilla de la cocina francesa que sólo tiene un pero, es imprescindible prepararlo al momento y servirlo a toda velocidad, ya que cuando uno le quita la vista de encima el muy traicionero comienza a desinflarse a toda pastilla perdiendo gran parte de su encanto. Aunque eso si, en cuando uno mete la cuchara ya da igual que esté arriba o se haya bajado, recupera toda su gracia, salero y provoca varios mmmnnnnnn.

Nunca antes había preparado soufflé, no era de esos platos que me llaman la atención, supongo que en parte porque es de esas recetas que dan respeto, así que cuando María José, de Dit y Fet propuso soufflé como receta del Cooking Challenge mi inconsciente fue retrasando la preparación de la receta... bueno en realidad mi inconsciente combinado con una alarmante falta de tiempo.


El caso es que aunque ya tenía decidida la receta hace tiempo, hasta anoche no me puse con ella, ya con el tiempo encima y sin posibilidad de marcha atrás. Mientras los ramequines estaban en el horno no hacía más que asomarme a ver si aquello subía y, sinceramente, el resultado no podría haber sido mejor... subieron, pero sobre todo estaban deliciosos.


Si queréis ver los soufflés del resto de las cookings no tenéis más que pinchar aquí: Dit y Fet, La Quinta de Luculus, Los cerezos en flor, CocinArte, Pikerita y El Olor del Café.

Ingredientes:

Un filete de bacalao fresco.
60 gr. de queso rallado (yo usé parmesano)
25 gr. de mantequilla
2 huevos pequeños o uno bien grande.200 ml. de leche
1 cucharada de perejil picado
sal
pimienta blanca



Preparación:
Hervimos el bacalao. Una vez que está frío retiramos la piel y lo desmenuzamos con cuidado de quitar todas las espinas. Levantamos las claras hasta un punto bien firme (yo le puse un pellizco de Cremor Tártaro para que no se bajaran, pero esto es totalmente opcional) y reservamos las yemas.

Desleimos en una cacerola la harina con la leche, cuando no tiene grumos añadimos las yemas de huevo. Lo ponemos a calentar a fuego lento mientras removemos constantemente y añadimos el queso, el perejil, la sal, la mantequilla y la pimienta. Removemos bien.

Precalentamos el horno a 180º, si tiene la opción de aire es perfecto para el soufflé.

Cuando la mezcla va espesando añadimos el bacalao migado y las claras de huevo montadas. Lo mezclamos con suavidad. Ponemos la mezcla en los ramequines que tendremos untados con mantequilla y harina. A mi me salieron cuatro con estas cantidades. Lo metemos en el horno y aproximadamente en 15 minutos el soufflé estará listo. Servir inmediatamente.

martes, 5 de octubre de 2010

Vasitos de Nueces Caramelizadas con Nata

Esta es la receta de un clásico en casa. No hay nada sorprendente, nada espectacular. Es un postre sencillo, ideal para acompañar un flan, un pudding... Es una de esas recetas que permiten mil y una combinaciones y que a veces, buscando platos más elaborados, más llamativos y más bonitos dejamos de lado. Estas son unas humildes nueces que se transforman en algo delicioso y crujiente que puede acompañar casi cualquier tarta o mousse.


La historia de las nueces caramelizadas es muy curiosa. Siempre que íbamos a un conocido restaurante de Peñaranda de Bracamonte las pedíamos y siempre me iba con la duda de cómo las prepararían para que quedaran sueltas, con ese toque crujiente... mmmnnnn. Probé varias recetas, pero nada, no eran iguales. Hasta que un día me encontré por casualidad la receta en Las Mini Chefs y me gustó tanto que la puse en el blog (aquí). Se pueden preparar antes y duran varios días en perfecto estado así que es ideal para un postre rápido, además no hay problemas para los celíacos.

Esta vez la receta es la misma, solo que las montamos sobre vasitos para acompañar al rico y suave flan de café. A alguien se le ocurrió dar la vuelta al vaso cuando ya estaban en la mesa y este es el toque final a dos clásicos de mi casa. El flan de café acompañado con nueces caramelizadas y nata... ¡A disfrutar!.