Sabores de siempre, recuerdos de infancia, elaboraciones artesanas. Es lo mejor que puede salir un día de nuestra cocina, una receta de esas que te devuelve a la infancia, a los días de fiesta y que además te permite recuperar un modo de cocinar en desuso. Por eso, hoy os traigo esta receta elaborada como la hacía mi abuela y como la aprendió mi madre y la ocasión me ha la dado Maragda, de
la Quinta de Lúculus que ha elegido para este mes del Cooking Challenge el tema "Dulces de santos".
Este magnífico bizcocho es un Bollo Maimón, no lleva apellido de santo alguno, pero no falta en las ofrendas de las celebraciones religiosas de todos, absolutamente todos los santos de la provincia de Salamanca. No hay fiesta en la sierra de Francia salmantina en la que no se presente un magnífico bollo maimón, ni tampoco en ningún pueblo del Campo Charro, la Armuña o Las Villas. Si tuviéramos que elegir un dulce típicamente salmantino, sin duda sería este. Un dulce que también se llama "rosca de bodas" porque antiguamente no había banquete de boda en la que no se presentara una gran rosca. Tampoco faltaba en los convites tradicionales que se daban en bautizos y comuniones y siempre se hacía en casa.

Ahora, el bollo maimón suele hacerse en el horno, en un molde de repostería alto o con un agujero en medio para hacer la rosca. Sin embargo yo quería prepararlo como se hacía antiguamente, en la olla expres. Así era como lo hacían cuando no había hornos en casa y así lo hemos preparado. Digo hemos, porque en esta ocasión yo he sido pinche de cocina y ha sido mi madre la artífice del bollo. De paso, he aprendido a hacerlo. Para ello hemos tenido que recuperar la vieja olla de mi abuela, una Pronto de aluminio, de esas en las que la válvula se volvía loca a dar vueltas, ya que las nuevas no sirven.
Si queréis descubrir más dulces de santos, no os perdáis las recetas de mis compis:
La Quinta de Lúculus,
CocinArte,
Los Cerezos en flor,
Pikerita,
Cuina per a Llaminers y
Dit y Fet.
- Ingredientes (para un bollo bien grande)
- 9 huevos
- 450 gr. de azúcar glass (son 50 gr. por huevo)
- 450 gr. de almidón -puede sustituirse por maizena si no lo encontráis- (son 50 gr. por huevo)
- 1 cucharadita de levadura.
- Preparación:
- Se separan las claras de las yemas y se levantan las claras a punto de nieve. Aparte batimos las yemas con parte del azúcar glass. Vamos poniendo el resto del azúcar glass en las claras, con mucho cuidado y poco a poco con movimientos envolventes y añadimos la levadura. Una vez que está mezclado añadimos las yemas poco a poco, para evitar que se baje. Cucharada a cucharada vamos añadiendo el almidón -que le dará una textura única y que hace que suene cada vez que se corta un trozo- y vamos mezclando hasta que adquiere una textura uniforme.
- Untamos la olla expres con mantequilla y ponemos en el fondo un papel de horno. La templamos un poco al fuego y la retiramos. En medio de la olla ponemos una lata de conservas alta vacía que habremos lavado bien con un peso en el fondo (pueden ser piedras o una pieza de hierro envueltas en papel de aluminio). Esto hará el agujero una vez hecho el bollo. Poco a poco vertemos la masa alrededor de la lata, tapamos la olla y la llevamos al fuego sin la válvula de arriba, que no queremos que explote. Necesitará 5 minutos de fuego medio alto y unos 20-30 de fuego suave. De vez en cuando hay que pinchar con una aguja de metal por el agujero de la válvula, con esto evitaremos que se obstruya cuando crezca el bollo y también nos permitirá controlar si está hecho. Cuando veamos que la aguja sale limpia, apagamos el fuego, esperamos un par de minutos y abrimos la olla.


Ahora toca desmoldarlo, que es una de las partes más complicadas. Como podéis ver en la foto de arriba al abrir la olla el bollo no tendrá agujero, así que con un cuchillo vamos abriendo hueco en el medio, dentro de la lata que se habrá llenado de bizcocho y una vez que hayamos localizado la lata pasaremos el cuchillo por la parte de fuera y podremos sacarla. Metemos la mano por el agujero y volcamos con cuidado el bollo. Ya solo queda decorarlo con azúcar glas y disfrutar.
Para hacerlo en el horno convencional, se precalienta a 160º, se pone en un molde, si no tiene agujero se le pone también la lata y se hornea durante 20 o 30 minutos. Esta forma de prepararlo hará que por arriba esté más dorado, al contrario que ocurre en la olla, que solo coge color por abajo.