En estas fechas nos volvemos tradicionales y no renunciamos ni a las costumbres de nuestros abuelos ni a las modernidades que salen en el mercado. Eso hace que en nuestra mesa no falte la comida viejuna, como diría
El Comidista, mezclada con platos de nombres impronunciables. Porque a ver, ¿quién no ha tenido en su mesa las clásicas peladillas que siempre se quedan al fondo de la bandeja? y ¿qué pasa con ese turrón de mazapán con frutas escarchadas que casi nadie prueba? En mi casa solo le gustaba a mi abuelo, pero a pesar de que hace años que él ya no está, no falta una tableta de ese turrón de mazapán. ¿Nos anclamos con la esperanza de recuperar esos momentos en los que fuimos felices sin saberlo o nos puede el ansia de la gula y el consumismo? No tengo la respuesta, pero si se que hay costumbres a las que yo no renuncio, entre ellas preparar yo misma el roscón de reyes.
No se si os lo he dicho alguna vez, pero soy cabezota y si me interesa una receta insisto con ella una y otra vez, hasta darle el punto ideal. Eso me ha pasado con el roscón. Desde hace varios años preparo cada 5 de enero el roscón de reyes buscando la receta perfecta, esa que compita con el roscón de la famosa Pastelería Gil de Salamanca que es el que siempre había en casa y que todavía algún año aparece en la mesa para hacerle la competencia a mi rosca casera. Este sin duda es el mejor roscón que he preparado, por el sabor y por la textura, aunque esto último espero mejorarlo este año adaptando la receta a la Thermomix para ver si logro darle más aire todavía a la masa. Es una mezcla de mi receta de roscón y la forma de prepararlo de Pam, de
Uno de Dos. Una receta que a mi me funciona y que prepararé este año aunque en lugar de amasar a mano, lo haré con la máquina.
Ingredientes:
600 gr de harina
30 gr de levadura fresca
150 ml de leche templada
1
pizca de sal
1 cucharada de agua de azahar
2 cucharadas de ron
3 huevos
80 gr de
mantequilla en pomada
80 gr de azúcar
Frutas escarchadas
azúcar
humedecida y almendra en granillo
Para el relleno:
750 gr. de nata para montar
azúcar
al gusto
Preparación:
Empezamos con la masa madre que preparemos la noche antes. Para ello mezclamos 150 gr. de harina con la leche templada y la levadura. Ponemos la harina en un bol, desmigamos la levadura y añadimos la leche removiendo hasta que la levadura esté disuelta. Lo mezclamos bien y lo dejamos reposar en la nevera toda la noche tapada con un film transparente. Antes de preparar el rosón lo tenemos una hora a temperatura ambiente.
Batimos dos huevos hasta que blanqueen y los reservamos. En un cuenco grande ponemos el resto de la harina, la masa madre y vamos mezclando, añadimos el agua de azahar, el ron, el azúcar (se le puede poner una parte de azúcar invertido) y vamos mezclando. Añadimos los dos huevos con la sal y amasamos. Al finalizar añadimos la mantequilla en trozos pequeños y amasamos bien (unos 15 minutos) hasta que se integre. La masa debe quedar suelta, aunque se pega a las manos un poco.
Una vez amasado, se hace una bola y se deja reposar hasta que doble el
tamaño (mínimo una hora) cubierta con un paño en el horno apagado para evitar
corrientes.
Una vez hecho el primer reposo, la amasamos un poco y hacemos la forma de
rosca, la pincelamos con huevo batido y la decoramos con las frutas escarchadas. Hay que dejarla reposar de nuevo como mínimo una hora, mejor si son dos o tres en una bandeja de
horno forrada con papel de horno.
Precalentamos el horno a 180º y lo horneamos durante 30
minutos. Para saber si está hecho hay que darle unos golpecitos en la
superficie, si suena a hueco está listo.
Lo dejamos enfriar en una rejilla y ponemos azúcar mojada y la almendra.
Para el relleno montamos nata con azúcar y si tenemos a mano conviene ponerle un sobre de estabilizante de nata, para que quede firme y no se caiga con el peso del roscón. Abrimos el roscón con cuidado de
que quede cortado al mismo nivel. Metemos la nata en una manga pastelera y lo
rellenamos. Se pueden añadir figuritas envueltas en papel film, un haba...