Nunca antes había preparado licores caseros, aunque siempre me ha llamado la atención, así que cuando vi la receta no pude contenerme y la copié. Ni recuerdo en qué libro de la biblioteca estaba, no lo apunté. Era uno de conservas y ahí ha estado, en mi cuaderno de recetas esperando mucho tiempo.
Al final la hice, es rápido y muy sencillo de preparar y os la pongo ahora porque si queréis preparar este vino solo tenéis que estar pendientes de que los melocotoneros den hojas, lo que significa que se puede preparar desde ya. Es una condición indispensable para hacer un vino de melocotón, que no lleva melocotón. Eso sí, tenéis que tener en cuenta que el melocotonero no haya sido tratado químicamente o debéis lavar las hojas muy bien y dejarlas secar.

Yo lo preparé a finales de verano, estuvo todo el tiempo que pide el reposo y es ahora, cuando más rico está, sobre todo si lo tienes en la nevera bien fresquito. Además ya lo uso para otras recetas como un delicioso caramelo para unas torrijas o un almíbar para empapar una tarta. En casa nos ha encantado y este verano haré más.
1 l. de vino dulce tipo moscatel blanco o rosado.
200 ml de aguardiente (esta cantidad se puede bajar y quedará más suave)
2 puñados de hojas de melocotonero
Lavamos y secamos bien las hojas de melocotonero y las ponemos en un tarro de cristal grande con el vino, el azúcar y el aguardiente. Lo cerramos bien y lo dejamos macerar en un sitio fresco sin que le de mucho la luz durante un mes. De vez en cuando hay que agitarlo.
Una vez transcurrido el tiempo de maceración se filtra el vino y se puede embotellar. Consumir bien frío.












