El otro día cuando puse las cocas saladas me di cuenta que tenía esta receta pendiente. No es que sea gran cosa, pero cuando hay excedente de tomates viene muy bien envasar unos cuantos botes y después sacarlos en invierno. En este caso, como este año tuvimos cherrys rojos y amarillos a finales de verano hice botes de las dos clases y poco a poco se van gastando.
Lo mejor es envasarlos en tarros pequeños, para usarlos de una o dos veces y no tener que gastarlos porque sí. Vienen estupendamente para los panes, empanadas, pizzas y también combinan a la perfección con los platos de pasta. Y no creáis que se necesitan mucho aceite, al ir apretaditos los huecos son mínimos, pero de todos modos se puede utilizar en ensaladas.

Es el segundo año que seco tomates y los cherrys amarillos han sido la novedad de este verano, aunque el sabor es exactamente igual que el de los rojos, lo único diferente es que permiten alegrar las ensaladas. Lo más feo es la forma de pera que tienen, pero por lo demás, no hay diferencia. Esta receta viene muy bien prepararla cuando has encendido el horno para otra cosa, así se aprovecha el calor residual ya que necesitan poco calor, pero mucho tiempo. Los que tengan un espacio soleado pueden secarlos al sol, solo tendrán que tener la precaución de taparlos un poco con papel de aluminio y ya está. La receta la saqué de
Gastronomía y Cia, aunque las especias se las pongo según lo que tenga en casa.
Ingredientes:
Tomates cherry
Aceite de oliva virgen
sal
Pimienta molida
azúcar
hierbas aromáticas (albahaca, orégano, tomillo, romero... )
Preparación:
En una bandeja con un papel de horno vamos colocando los cherrys en fila abiertos por la mitad. Antes los habremos lavado y secado bien. Los espolvoreamos con un poco de sal, azúcar, la pimienta y las especias que hayamos elegido. Ponemos por encima un chorrito de aceite y lo metemos en el horno a unos 100º durante hora y media más o menos, cuando veamos que ya están casi secos, a mi me gustan semisecos, así que los dejo este tiempo.
Si los queréis muy secos hay que dejarlos un poco más. Apagamos el horno y dejamos dentro los tomates para que se sequen con el calor residual. Si lo hacemos al sol tienen que estar muchas mas horas, hasta que veamos que están secos o semisecos, como más nos gusten.
Esterilizamos los botes y cuando están bien secos vamos colocando los tomates apretados en filas. Cuando tenemos el bote lleno, lo rellenamos de aceite de oliva virgen. Se cuecen al baño maría y tendremos tomates en perfecto estado para varios meses.