jueves, 23 de septiembre de 2010

Pastéis de Belém o Pastéis de Natas

Hace poco hemos descubierto Portugal. A pesar de tenerlo tan cerca y de ser zona fronteriza nunca nos habíamos adentrado en el país luso. El año pasado fue Oporto, este año Lisboa y espero seguir descubriendo las maravillas de un país muy parecido al nuestro, muy cercano con el que sin embargo muchas veces nos sentimos lejos. Portugal es cultura, historia y afortunadamente también es gastronomía. No conozco a nadie que no haya estado allí y no
comente "qué bien se come en Portugal". Algo que es cierto aunque suene a tópico. Nosotros volveremos.


Los Pastéis de Belém, si los compras en la Antigua Confeitaria de Belém (ellos tienen la marca registrada y presumen de que su receta es secreta) o Pastéis de Natas, si se prueban en cualquier otra pastelería son sin duda el postre lisboeta por excelencia, sin desmerecer otros dulces como las Queijadas de Sintra que también son deliciosas. Eso sí, uno no puede ir a Lisboa y no probar estos pastelitos que acompañan perfectamente a una bica o café solo.














Unos pasteles que toman su nombre del barrio en el que se halla la famosa confitería y de la bonita Torre de Belém. Una de las zonas más espectaculares de Lisboa sin olvidar la Alfama, Chiado o el Barrio Alto... La verdad es que Lisboa sorprende en cada rincón y visitar Sintra, a tan sólo unos pocos minutos es toda una experiencia maravillosa con el espectacular Palazio da Pena, un palacio construido en lo alto de una colina rodeado por hectáreas ajardinadas repobladas con especies tropicales. El palacio es impresionante, conserva todo el mobiliario de época y la cocina tenía tantos moldes de repostería que parece increíble que hace más de cien años ya usaran ese tipo de moldes de cobre para tartas y pasteles.



Me temo que esta receta que os traigo no es la secreta de la famosa Confitería que está junto al Monasterio de los Jerónimos... hay que ser maestro pastelero y trabajar en el horno secreto para aprenderla. Como ese camino llevará su tiempo ;) os traigo una de las muchas que circulan por internet y que en casa nos ha gustado muchísimo, no es lo mismo, pero están ricos, ricos... La receta es de de I-recetas, los que le conocéis comprenderéis bien porqué me decidí por la suya, Pepe nunca falla. El tiene dos colgadas, esta es la más sencilla, la otra para la próxima vez.


Ingredientes (para 10-12 pasteles)

Una placa de hojaldre
250 ml. de nata
4 yemas de huevo
Una cucharada de maizena
100 gr. de azúcar glass
Canela en rama
Piel de limón
Azúcar glass y canela para decorar

Preparación:

Ponemos a calentar la nata con el limón y la canela, reservando un poco de nata en una taza. Por otro lado, levantamos las yemas con el azúcar y se añade la maizena y la nata que teníamos reservada. Mezclamos bien y cuando la nata con la canela rompa a hervir la retiramos del fuego, la colamos y añadimos la nata a la mezcla de las yemas. Lo ponemos en el fuego suave sin dejar de remover hasta que espese.



Estiramos el hojaldre con un rodillo hasta que quede bien fino. Cortamos unos círculos y los vamos poniendo sobre los moldes, mejor si son rizados, pero vale cualquiera de tartaletas. Metemos el hojaldre tres minutos en el horno para que se haga un poco y lo rellenamos con la crema.

Lo metemos en el horno bien caliente, a unos 200 grados y los sacamos en cuanto vemos que empiezan a dorarse. Los decoramos con azúcar glass y canela o los dejamos tal cual. Templados están riquísimos.
jueves, 16 de septiembre de 2010

Crakers

Hacer sentir bien a los que tienes al lado puede ser muy sencillo... me gusta cruzarme con gente por la calle que lleva esa sonrisa de estar todavía con la mente en la conversación que acaban de tener, en el encuentro que acaban de vivir... esa mirada perdida y esa cara que muestra que muchas veces, afortunadamente más de las que imaginamos, lo pequeño es grande y lo sencillo lo más importante en la vida.

De eso va esta entrada, de encuentros, de sonrisas bobaliconas después de una grata conversación, de amistad en la distancia y, como siempre, de cocina. Gracias Mai por poner en mi cara una gran sonrisa. Es lo que tiene la amistad, surge donde uno menos lo espera, sorprende y últimamente soy muy afortunada en amigas.



Y como esto sigue siendo un blog de cocina, hoy os traigo una receta muy querida porque es un regalo de Maite (otra vez gracias), de Hierbas y Especias. Es una receta que me envió un día porque creyó que me gustaría, para que yo se la regalara a quien quisiera y después de muchos meses en mi "nevera recetil" os la pongo para que sigan las sonrisas, en este caso ese tipo de mueca tontorrona que se nos queda a muchos cuando probamos algo rico, rico... Creo que no podría haberla publicado en otro momento mejor.


Ingredientes:

250 gr. de harina
1 cucharadita de levadura en polvo
1/2 cucharadita de sal
2 cucharadas de sésamo
2 cucharadas de semillas de amapola
60 gr. de mantequilla en pomada
125 ml. de agua fría
un poco de pimienta molida


Preparación.

Precalentamos el horno a 180º y mientras se calienta mezclamos los ingredientes secos en un bol, añadimos la mantequilla y se va poniendo agua. Amasamos y hacemos una bola que dividimos en varias partes.

Extendemos la masa con un rodillo hasta que quede finita y vamos haciendo las formas de las galletas con cortapastas, un cuchillo o cualquier molde que nos sirva como un vaso (es de lo más práctico si no tienes cortadores). Vamos poniendo las galletas sobre una bandeja cubierta de papel de hornear. Y se hornean unos 20 minutos, como cada horno es un mundo más o menos hasta que estén dorados.

Se conservan frescos unos cinco días guardados en una lata (esto en teoría porque en casa no duraron tanto). Si con el paso de los días se quedan un poco blandos se pueden meter un poco el horno y como nuevos. Son magníficos para el paté, el queso y cualquier aperitivo untable.
jueves, 9 de septiembre de 2010

Pastela marroquí (Cooking Challenge)

Después de un mes sin deberes del Cooking Challenge llega septiembre y con él un nuevo reto culinario y digo bien reto, porque hacer esta receta ha sido toda una aventura, no solo por lo desconocida, sino también por la sorpresa inicial que supone ver una receta en la que se combinan ingredientes como el pollo con el azúcar glass o la canela.



En esta ocasión ha sido Nuria de CocinArte la encargada de elegir plato y dado su gusto por la comida árabe y oriental no podía ser de otra manera y eligió un plato de fiesta de la cocina marroquí: la pastela, bastilla o pastilla moruna. Un reto porque reconozco que en algún momento llegué a plantearme que no llegaría a tiempo para prepararla ya que este plato no es que sea complicado, pero sí necesita de una larga elaboración y a veces uno no llega a todo lo que desearía.



Una nueva propuesta que además se une con un cambio de imagen gracias a una gran ilustradora, Rosa Marrero, que es la causante de que las Cooking Challenge ahora utilicemos esta cocinera como logo del grupo y también en nuestras cocinas. Gracias Rosa.



Bueno, pues ahí estábamos las Cooking enfrentándonos cada una a su manera con uno de los platos sobresalientes de la cocina marroquí. Un plato que supone un reto para el paladar, ya que el contraste de los sabores dulces del azúcar y la canela con las especias y la carne puede no gustar a todo el mundo. Reconozco que en casa ha habido para todos los gustos, como es normal cuando uno se enfrenta a un plato de estas características.Cuando he buscado información de este plato lo que más me ha sorprendido es que su origen es español. Admite diversos rellenos, pero los más populares en Marruecos por lo visto son el pichón o el pollo, aunque también sirven codornices, perdices y aves en general.


La receta original procede del libro "Sabores de Marruecos" editado por Blume, sin embargo, como siempre me suele pasar, he adaptado la receta, no sólo a la mitad de las cantidades, sino también cambiando alguna especia y yo os la cuento tal y como la he preparado.

Estas son las recetas de mis compañeras: Pikerita, Dit i Fet, Los cerezos en Flor, CocinArte, La Quinta de Luculus, El olor del café


Ingredientes:
3 muslos de pollo
3 dientes de ajo picados
1 manojo pequeño de perejil (se puede añadir cilantro)
1 cebolla
125 gr. de almendra cruda
50 gr. de azúcar glass tamizada
zumo de limón3 huevos batidos
150 gr. de mantequilla
12 láminas de pasta brik
agua de azaharcanela molida
azafrán en polvo
sal
pimienta negra molida
jengibre (si es fresco se usa rallado, yo le puse en polvo)
1/2 rama de canela
aceite de oliva



Preparación:


Primero preparamos la carne para el relleno. Lo mejor es hacerla el día antes ya que hay que esperar a que se enfríe. Frotamos el pollo con ajo y en una cazuela ponemos el pollo troceado, la cebolla en rodajas finas, el perejil y la canela en rama (se puede sustituir por casia), la sal, la pimienta (media cucharada) y el jengibre. Espolvoreamos el azafrán en polvo y añadimos medio litro de agua. Lo dejamos cocer al menos una hora a fuego lento. Una vez que está hecha la carne, la dejamos enfriar, deshuesamos el pollo y reservamos el caldo.

Ponemos en una sartén una cucharada de aceite y freímos las almendras hasta que se doren, las dejamos enfriar sobre un papel absorvente y cuando estén frías las trituramos en trocitos. Mezclamos las almendras con la mitad del azúcar glass y reservamos.

Ahora tamizamos el caldo en el que hemos guisado el pollo, lo ponemos en una cazuela y lo cocemos a fuego vivo. Si hay mucho hay que dejar que reduzca. Mezclamos los huevos con el caldo y lo batimos a fuego medio. Cuando vemos que están cuajados los tamizamos para que escurran el caldo y lo dejamos enfriar.


Para montar la pastela derretimos la mantequilla y untamos un molde con ella. Mientras hacemos esto precalentamos el horno a 220º, doblamos sobre sí misma cuatro láminas más de pasta brik y las metemos en el horno para que queden crujientes. Estas láminas servirán para separar las capas.

Empezamos colocando cuatro láminas de pasta brik (de las que no hemos horneado) cubriendo el molde y dejando que sobresalga por los bordes y bien untadas con mantequilla derretida. Ponemos la primera capa que será la de almendras, sobre esta capa de almendras ponemos dos de las láminas que horneamos y que están crujientes. La siguiente capa será el pollo desmenuzado, que cubriremos con el huevo.

Se ponen las otras dos láminas y sobre ellas se colocan otras dos láminas más untadas con mantequilla. Doblamos los bordes sobre la pastella sellandolos con más mantequilla derretida y por último cerramos la pastela con dos láminas más, de nuevo untadas, cuyos bordes intentaremos que queden por debajo de la pastella como si de un forro se tratara. Untamos de nuevo con mantequilla y lo horneamos durante unos 20 minutos a unos 200º.

Se cubre con azúcar glass y se le hacen dibujos con canela en polvo. Se puede comer caliente, templada o fría y sin duda sorprenderá a todo el mundo.