Hay muchas cosas que hacen que ponga de nuevo los pies en el suelo, que pare en seco y respire siendo consciente de cómo el aire entra y sale, de sus aromas... Eso me pasa por ejemplo, cuando con este calor una se sube al coche, sale de la capital y recorre unos pocos kilómetros, abre la ventanilla y recibe como una intensa bofetada el olor a la tierra mojada, el sonido del regadío en los campos de maíz... ya estoy en casa! Supongo que cada uno tenemos un olor que nos lleva a la infancia o un sabor que nos dice que hemos vuelto.
Así que no hay mejor terapia que parar, respirar y viajar con el cuerpo o con la mente a ese lugar en el que cada uno puede permitirse el lujo de perderse... ese mundo que permite hacer una recarga instantánea, ese momento íntimo y personal con uno mismo...
Este mes, Mónica de Tentaciones para todos es la anfitriona del HEMC #46 y ha propuesto como tema "Delicias para fiestas" que permite un amplio abanico de posibilidades, sobre todo en lo que a propuestas saladas se refiere y esta es la mía, unas tartaletas de calabacín amarillo deliciosas, suaves y fáciles de preparar. La ventaja es que se pueden comer tanto frías como recién salidas del horno, en formato individual o con una masa quebrada en formato grande.
Hace ya varios meses que no participo en el Hemc, las prisas me llevan de cabeza, así que este mes no podía dejarlo pasar a pesar de llegar casi en el último minuto.
Ingredientes
Un paquete de obleas de La Cocinera
Un calabacín amarillo
30 g de mantequilla sin sal
Una cebolla
100 g de nata espesa
2 huevos grandes
sal y pimienta blanca
Queso en polvo
Preparación.
Lavamos bien los calabacines y los rallamos. Los ponemos a escurrir al menos durante veinte minutos para que suelten todo el agua. Mientras precalentamos el horno y vamos forrando moldes de tartaletas (yo los uso de usar y tirar) con las obleas.
En una sartén ponemos la mantequilla y rehogamos la cebolla lentamente, hasta que casi esté pochada, cuando esté en este punto añadimos el calabacín. Lo dejamos rehogar cinco minutos y reservamos hasta que se temple.
En un bol batimos los huevos, añadimos la nata y le ponemos la mezcla de calabacín y cebolla. Salpimentamos y con esta mezcla rehogamos las tartaletas. Ponemos un poco de queso por arriba y al horno hasta que veamos que están doradas.






