Así que de momento ahí va, otra tarta, aunque esta más sencilla todavía y más pastel que tarta. Se trata de un Apple Pie, esa típica tarta americana que siempre salía en las películas y que preparaban las mujeres de los colonos. Ingredientes básicos con un resultado rico, rico y es que a veces lo más sencillo y lo que tenemos más a mano es lo mejor para sorprender en la mesa. Además de una manera diferente de probar un pastel de manzana, que siempre es bien recibido en casa y este fue para felicitar a mi padre... Una de las ventajas de celebrarlo todo dos veces es que siempre hay postres diferentes para compartir con la familia.
Así que antes de la fiebre semanasantera y el sin fin de recetas típicas de estos días aquí os dejo este rico pastel del que haré variaciones sin duda.
La receta la saqué del blog de Nuria, Azúl Púrpura, que aunque siempre dice que no le gusta cocinar, tiene recetas estupendas.

Ingredientes:
250 gr. de harina
160 gr. de mantequilla
30 gr. de agua fría
1 yema de huevo
40 gr. de azúcar
una pizca de sal
Para el relleno:
3 manzanas hermosas (la variedad que os guste yo he usado Golden)
4 cucharadas colmadas de azúcar
Un poco de canela (opcional)

Preparación.
Se mezcla bien la mantequilla con la harina hasta que parezcan migas y se añaden los 40 gr. de azúcar y la sal. Se mezcla bien y se añade el agua. Ahora toca amasar hastas que esté bien amalgamado y se añade la yema de huevo. Volvemos a amasar para que se mezcle bien y hacemos una bola, la envolvemos en papel film y la dejamos en la nevara 30 minutos.
Precalentamos el horno a 180º. Dividimos la masa en dos y con el rodillo damos forma a la base de la tarta. Untamos un molde rizado bajo con mantequilla y ponemos la base de la tarta de tal forma que sobresalga un poco. Troceamos las manzanas en láminas y las ponemos en sobre la base, echamos por encima las cuatro cucharadas de azúcar y un poco de canela. Estiramos la otra mitad de la masa con el rodillo y la ponemos sobre la manzana. Cerramos los bordes.
Hacemos con la tijera unos cortes y los abrimos un poco. Se mete la tarta al horno, en la parte de abajo. Yo le puse calor por arriba y por abajo, sin ventilador. Dejamos hornear 60 minutos y cuando pase este tiempo ponemos el grill para que se dore la superficie. Dejamos enfriar o templar simplemente y a disfrutar.











Enrollamos como si fuera un puro y cerramos los extremos formando un círculo. Sellamos bien los extremos para evitar que se desmonte y ya tenemos la pasta lista para cocer como siempre. Abundante agua y sal y unos 10 minutos, aunque eso va dependiendo del tamaño de la pasta.


