sábado, 27 de febrero de 2010

Fougasse y masa de pan blanco de Richard Bertinet

Es la semana de los santos San Blume y San Richard Bertinet. Hasta ahora mis panes eran densos, pesados y la verdad, muy poco apetitosos. Siempre he creído que era porque no amasaba bien o vete tú a saber. El caso es que hasta el pan de molde me había quedado compacto como una piedra. Cuando en el Cooking Challenge empezaron a hablar de masas me eché a temblar y claro, el primer reto fue bagels. Salí más o menos del apuro, pero es una receta que repetiré porque creo que me quedaron algo duros. Visto lo visto, me temo que esto va a ir a peor, así que antes de que estas locas del grupo me lleven de fracaso en fracaso, me he puesto las pilas con esto del pan. Algo que no hubiera sido posible si no llego a encontrar el libro Panes de Richard Bertinet y editado por Blume.

Es un libro muy completo ya que a partir de cinco masas básicas crea 50 tipos de pan diferentes, pero lo mejor es la explicación detallada de cómo trabajar la masa (no amasar) y el DVD explicativo (en youtube circula algún vídeo). Y es que Bertinet no amasa, trabaja una masa pegajosa que parece imposible que vaya a unirse ¡sin poner harina en la mesa! y simplemente elevándola al aire con las manos por abajo para dejarla caer con un golpe. De esta forma se va aireando y al no añadir harina para que no se pegue no queda un pan compacto y denso, sino esponjoso. Y al final, siempre se despega del todo.

El caso es que es la primera vez que hago un pan que desaparece de la mesa en dos minutos. Probé con la fougasse, de lo más sencillo que hay y con unos palitos de pipas. Todo un éxito. El pan buenísimo y tengo otras 48 recetas para seguir probando ;)



Masa de pan blanco. Según Richard Bertinet es la mas sencilla y básica de todas y con ella se pueden preparar muchísimas variantes de pan. En su libro propone con esta masa fougasse, palitos de pan, baguette, pan de molde, panecillos, pufs....

Ingredientes.

10 gr. levadura fresca
500 gr. harina de fuerza
10 gr. de sal
350 gr. de agua (mejor pesarla, es mas fiable)

Preparación.

Frote la levadura con la harina con la ayuda de los dedos como si hicieras migas. En el mismo cuenco añada el resto de los ingredientes. Se mezclan con una rasqueta o alguna cuchara de madera plana durante dos o tres minutos, hasta que la masa empieza a formarse.

Pasamos la mezcla a la mesa SIN HARINA. Parece increíble pero acaba formándose bola. Se trabaja la masa sin hacer el amasado tradicional, es decir, sin aplastar la masa con las manos. La técnica que propone Bertinet es primero meter los dedos por debajo de la masa, con los pulgares encima, después se levanta la masa hacia arriba y se deja caer en la mesa con un pequeño golpe. Se estira la parte anterior de la masa mientras la diriges hacia ti y la levantas formando un arco para atrapar el aire. Esto una y otra vez (como entre 10 o 15 minutos) hasta que la masa comienza a despegarse de la mesa.

Una vez que tenemos mezclada la masa enharinamos ligeramente la superficie de la mesa y hacemos una bola llevando los extremos de la masa al centro. Enharinamos bien el cuenco mezclador y metemos la bola de masa que tendrá que reposar en lugar templado al menos una hora o hasta que doble su tamaño.

Ya tenemos masa blanca para hacer distintas recetas de pan. Ojo, si queremos añadirle algún ingrediente al pan (pipas, nueces, frutas,... hay que hacerlo antes de dejarla en reposo)




Fougasse.

Ingredientes para seis fougasse.

1 tanda de masa blanca
200 gr. de harina de maíz o blanca para espolvorear.
Reposo: 1 hora
Horneado 10-12 minutos

Preparación.

Enharinamos una superficie de trabajo. Con la rasqueta separamos con cuidado la masa del bol para que salga lo mas limpiamente posible y no pierda volumen.

Se extiende formando un cuadrado pero con cuidado de que no baje mucho y se corta en dos rectángulos y luego cada uno de ellos en otros tres. Se enharinan bien las porciones.
A cada porción se le hace un corte en diagonal a lo largo del centro con cuidado de no llegar al borde y se hacen otros tres a los lados. Con los dedos se abren un poco. Con cuidado se transfieren las fougasse a un placa de hornear y tras el reposo se mete en el horno bien caliente. Lo habremos precalentado a 250º. Cuando metamos la masa en el horno bajamos la temperatura a 230º y con un vaporizador de agua rociamos el horno justo antes de cerrar la puerta.

Horneamos 10-12 minutos, hasta que estén doradas.

Si se quiere congelar alguna pieza se tiene que hornear solo 6-7 minutos, dejarla enfriar y una vez que esta bien fría se mete en una bolsa y se congela. Para utilizarla se hornea congelada a 180-200º durante 12 minutos. Se mete con el horno frío.

lunes, 22 de febrero de 2010

Tarta Sacher

Un fin de semana en la cocina es algo de lo que no siempre puedo disfrutar ya que normalmente no estamos en casa. Pero este fin de semana ha sido completito... he hecho recetas conocidas, alguna nueva y alguna pendiente desde hace meses. Es el caso de la Tarta Sacher.

Tenía guardada esta receta desde hace mucho, mucho tiempo... No la había hecho porque al ser chocolate puro sabía que en casa les iba a hacer menos gracia. Normalmente triunfan más las tartas que combinan más sabores. Pero una amiga me pidió tarta de chocolate y aproveché la ocasión a base de bien, ya que tenía excusa para hacer una bomba de chocolate como la sacher.

Esta receta la saqué del blog de Pepiño y el la tiene denominada como Tarta Sacher de José Andrés, así que supongo que la receta original será de él.

El bizcocho es riquísimo. Vamos, que sin relleno está jugoso y rico ya que la combinación con almendra queda deliciosa. Lo utilizaré para más recetas porque salió muy bueno. No hay foto de la tarta entera... nos la comimos antes ;)



Ingredientes.

Bizcocho de chocolate y almendra
7 huevos
50 gr. de almendra molida
100 gr. de harina
175 gr. de azúcar
175 gr. de chocolate al 70%
175 gr. de mantequilla
Una cucharadita de levadura

Relleno. Mermelada de Albaricoque.

Para la cobertura.
125 gr. de agua
250 gr. de azúcar
65 gr. de nata
70 gr. de chocolate negro
70 gr. de cacao puro en polvo
3 láminas de gelatina


Preparación

Se tamiza en un bol la harina y la almendra molida y lo reservamos. En un cazo se funde el chocolate con la mantequilla. Se seraran las claras de las yemas. Una vez fundido el chocolate lo dejamos templar para que no se cuajen las yemas y las añadimos al chocolate con 120 gr. de azúcar. Movemos bien y echamos un poco de sal.

A la mezcla de chocolate le añadimos un poco de harina con almendra para dar consistencia e incorporamos la levadura al resto de la harina.

Ahora hay que levantar las claras. Cuando estén a medio subir les echamos el azucar que sobra, unos 50 gr. Añadimos el resto de la harina al chocolate, lo mezclamos bien y a esta mezcla le echamos un par de cucharadas de claras montadas para que se vuelva más manejable. Lo mezclamos siempre con movimientos envolventes. Añadimos el resto de las claras y lo mezclamos con cuidado para que no se bajen.

Ponemos el bizcocho en un molde untado con mantequilla y harina y al horno unos 20 minutos a 180º. Dejamos que se enfríe bien y lo abrimos en dos o tres capas.

Para la cobertura hidratamos la gelatina en agua fría. Mientras hacemos un almíbar con el azúcar y con el agua. No debe removerse. Cuando vemos que el almíbar está hecho (tiene que estar espeso), añadimos la nata y la gelatina escurrida. Movemos bien y añadimos el chocolate y el cacao. Se mezcla despacio, se cuela y se deja atemperar.

Para montaje de la tarta ponemos una capa de bizcocho y echamos la mermelada, así con las capas que hayamos hecho. Sobre la última de bizcocho echamos la cobertura que ha de estar templada. Todo ello sobre una rejilla para que escurra bien el chocolate. Se decora y se deja enfríar en la nevera. Es una tarta que mejora de un día para otro, e incluso más días.

viernes, 12 de febrero de 2010

Aceite de guindillas y vinagre de miel

Salamanca se congela. Literal. Hoy hemos tenido -3º a las ocho de la tarde.... vaya nochecita nos espera.... vamos, que apetece coger una manta y no asomar la nariz, no sea que se caiga.

Hace tiempo que tenía pendiente publicar estas dos recetas y como son muy sencillitas las publico juntitas... Son un aceite de guindillas y un vinagre de miel. Dos alternativas a las clásicas que varían los platos con un suave matiz. Las descubrí en un libro de conservas de Blume, que por cierto es una joya, tiene de todo. El aceite es ideal para las pizzas y también para los pescados a la plancha. Es suave, así que si a alguien le gusta fuerte, que le de caña a la guindilla o que las rompa.

El vinagre de miel es muy, muy sencillo de hacer. Tiene un sabor muy suave y es ideal para desglasar carnes del horno o para una vinagreta. Da un sabor diferente, muy sutil.

Se pueden conservar bastante tiempo y son muy prácticos.



Aceite de guindilla.

Ingredientes:
750 ml. aceite de oliva virgen
1 docena de guindillas secas (pimientas cayena)
4-5 ramitas de tomillo
3 ramitas de orégano (o dos cucharadas de seco)
10 granos de pimienta negra.

Preparación:
Se ponen las guindillas en una botella de vidrio. Se mete el tomillo y el orégano, los granos de pimienta y el aceite. Se deja macerar al menos 15 días en un lugar seco y sin luz. A los quince días ya se puede consumir. Cuanto mas tiempo macere, mas picante se vuelve.



Vinagre de miel.

Ingredientes.
1 litro de vinagre de vino.
4 cucharadas de miel.

Preparación.
Se vierte el vinagre y la miel en una botella de cristal esterilizada previamente y se mezcla bien. Se cierra bien y se deja reposar tres semanas al menos en lugar sin luz.


miércoles, 10 de febrero de 2010

Bagels y un nuevo reto

La historia de esta receta es larga. Bueno la receta no, todo lo que ha venido después y de lo que es capaz de hacerse en la blogosfera. Es una historia de cómo gente que no se conoce de nada comparte muchos, muchos buenos momentos a través del correo electrónico, que por cierto se me ha colapsado estas semanas pasadas. Creo que he recibido así como 300 correos en pocos días, unos cruzados con otros, unos con aventuras y otros con recetas, la mayoría con risas y otros con la historia, venturas y desventuras de nueve personas a las que no he visto en mi vida, pero a las que al ratito ya conocía mucho. Increíble.

Toda esta historia empezó cuando mi Amiga Invisible Gastronómica, María José de Did i fet y yo decidimos publicar algunas recetas juntas. Ella me regaló un libro que también tenía y así, a lo tonto, publicamos una rica crema de naranja, receta que yo elegí. La idea era que ella eligiera otra receta y la haríamos a la vez, pero de repente, eso se convirtió en todo un reto de diez.

María José le comentó a su AIG Elvira, de Los cerezos en flor si quería hacer con nosotras unos bagels y ahí, se montó el lío. El grupo se fue ampliando y oh, la magia de internet, ahora somos diez locas de la vida publicando bagels y lo que se tercie. Esto, que empezó a lo tonto tiene nombre y todo que se eligió por votación: Cooking Challenge. También tien un logo maravilloso que nos ha proporcionado Mercé.





En definitiva, puedo decir que pertenezco a un divertido grupo llamado Cooking Challenge.






Nuestra intención es una vez al mes compartir receta y reto, al menos eso de momento y como la compañía es muy, muy buena, creo que pintará muy bien. El grupo está formado por María José de Did y fet, Maragda de La Quinta de Luculus, Elvira de Los Cerezos en Flor, Kako de En Guette, Mercè de Cuina per a llaminers, Nuria de CocinArte, Mai de Hierbas y especias, Mónica de Las Recetas de Glutoniana, Ly de El Olor del café y yo.


Este es el primer reto de Cooking Challenge: bagels.



Había visto los bagels en alguna película americana, en algún libro de recetas y por algún blog, pero como lo mío no son las masas creo que discretamente me hice la loca. Pero María José eligió bagels y ¡todo sea por tener contenta a la niña!. Todas (o sea las diez) a hacer bagels.

No se si los que yo he hecho son fieles a lo que se espera de unos bagels porque no los había probado antes. A pesar de que no quedaron ni muy redonditos, ni como en las fotos de bagels perfectos que circulan por la red, están bastante buenos. Esta es una receta sacada del libro "Café y pastas" de Blume. (Teníamos otra receta mucho más laboriosa así que opte por la sencilla, que me toca amasar a manita). La verdad es que me han gustado rellenos de dulce y de salado... con todo. Son diferentes a cualquier tipo de "bollo" que había probado antes y seguro que repito, sobre todo por comprobar si me pueden quedar más bonitos.



Ingredientes:

500 gr. de harina
42 gr. de levadura de panadería
1 cucharadita de azúcar
50 gr. de mantequilla
sal
1 yema de huevo
semillas de sésamo (semillas de lino, cebolla deshidratada, especias, semillas de amapola...)

Para el relleno dulce:
Mantequilla y mermelada de fresa casera.

Para el relleno salado:
Queso en crema, salmón ahumado y eneldo.



Preparación:

Tamizamos la harina en un cuenco y formamos un volcán. Disolvemos la levadura en 125 ml. de agua tibia y la vertemos en el volcán. Espolvoreamos el azúcar por encima. Mezclamos la levadura con un poco de harina y lo dejamos fermentar 15 minutos en un lugar sin corrientes.

Derretimos la mantequilla y una vez fría la añadimos a la harina junto con una cucharadita de sal y otros 125 ml. de agua. Mezclamos y amasamos el conjunto unos 10 minutos con las manos hasta que obtengamos una masa lisa y homogénea.

Lo dejamos reposar una hora o hasta que duplique el volumen. Yo lo dejé varias horas, me fui a trabajar y al volver terminé la receta.

Ponemos una cazuela con abundante agua salada y vamos precalentando el horno a 200º. Formamos diez bolas con la masa, las aplanamos un poco con lamano y les hacemos un agujero en el centro tipo donut. Sumergimos las roscas de uno a dos minutos en el agua hirviendo, las dejamos escurrir y las colocamos sobre la placa del horno a la que habremos puesto un papel de horno.

Batimos la yema del huevo con una cucharada de agua y pincelamos los bagels. Los decoramos con semillas de sésamo y los horneamos 25 minutos o hasta que estén dorados. Se dejan enfríar ligeramente y ya están listos para consumir con cualquier relleno dulce o salado.

domingo, 7 de febrero de 2010

Pizza casera

Por fin tengo un ratito y pongo una recetita nueva que voy a cogerle manía al pobre tiramisú, con lo rico que está. Esta ha sido mi primera masa de pizza decente hecha en casa. Hasta que dí con esta receta me quedaban un pelín duras, con la masa muy pesada, tanto que me daban ganas de no intentarlo más. Pero soy cabezona y he ido probando diversas masas hasta que he dado con esta y de momento, no pruebo más. El único fallo es que como soy novata con las masas, esta me vaciló un poco y decidió que iba a su rollo. Por más que yo estiraba, ella erre que erre a enconger y al final se me quedó un poco gorda por los bordes, pero estaba buenísima, doy fe.

Reconozco que llevo un poco mal los levados. Yo soy más de impulsos a la hora de cocinar y claro, normalmente me pilla el toro. Se me antoja algo justo antes de la cena y así no se puede. Entonces espero a que leve y muchas veces desespero porque me gustaría que todo fuera más rápido, pero las masas llevan su ritmo y ya voy haciéndome a la idea.



Esta pizza está hecha con jamón, bacon, mozzarella de bufala y tomates secos en aceite de oliva que aproveché de un bote que tenía abierto.

Ah, se me olvidaba, la receta de la masa la saqué de Directo al Paladar, que tiene un paso a paso buenísimo. Lo único que he variado en recetas posteriores es que le he añadido más sal, porque la masa me resultaba un poco sosa. Por lo demás sale perfecta. Os pongo aquí las cantidades que yo he usado con la variación de sal, pero la receta es mejor que la veais aquí porque una imagen vale más que mil palabras.

Ingredientes para la masa:

200 gr. agua
300 gr. harina
1 cucharadita de sal,
1 sobre de levadura de panadero
15 gr. aceite de oliva virgen extra
semolina si se quiere.

Ingredientes para la pizza.

Bacon
Jamón de york
Mozzarella rallada
Mozzarella de bufala
Tomates cherrys secos
Albahaca y orégano
Aceite de guindilla.


Preparación.

Mezclamos la harina con la sal y la levadura granulada en un recipiente amplio. Hacemos un volcan y añadimos el agua templada y el aceite de oliva. Mezclamos hasta que quede una masa lisa. Lo pasamos a una mesa enharinada o con semolina y amasamos cinco minutos (en Directo al Paladar explican cómo amasar con fotografías.)

Una vez la masa tenga una textura lisa y fina, haremos lo que en Directo al Paladar llaman el refinado de la masa, que consiste en retorcerla. Volvemos a amasar otros diez minutos.
Ponemos la masa en un bol enharinado o con un pelín de aceite y lo dejamos reposar en un lugar templado. Yo suelo encender unos minutos el horno a 50º para que se temple, lo apago y meto ahí la masa para que leve mejor. Hay que dejarlo unos 35 minutos o hasta que doble su tamaño.
Damos unos golpes para desgasificar y hacemos la forma. Con estas cantidades salen dos pizzas.
Una vez hemos hecho la forma de la pizza, dejamos reposar de nuevo en el horno mínimo diez minutos. Cuanto más tiempo esté, más gruesa y esponjosa será la pizza. Yo suelo dejarla entre 10 y 15 minutos.



Ya tenemos la masa. Llega la hora de ponerle los ingredientes que mas os gusten. Una vez tenemos los ingredientes se añade un chorrín de aceite. En este caso he utilizado una que preparé a la guindilla que lleva también tomillo y pimienta negra y cuya receta pondré en otro ratito. Un poco de orégano y albahaca, y lista.

Una vez terminada, la metemos al horno. Si la hemos dejado finita, hay que poner el horno fuerte, a más de 250º y dejarla unos 12 minutos. Si la hemos dejado reposar más para que quede más gordita, hay que ponerla más suave, a unos 220º unos 20 ó 25 minutos.