
Eso sí, llamarlo tiramisú a lo mejor es un atrevimiento ya que ni lleva mascarpone, ni bizcochos... Me gusta así, con galletas de esas cuadradas tostadas de toda la vida y con queso crema. Las galletas se pueden sustituir facilmente por bizcochos y así hacer un tiramisú más fiel al original... Además, la crema está buenísima y sirve perfectamente para rellenar una tarta, un brazo gitano... lo que se os ocurra.
Lo mejor de todo, es que este postre se hace en 15 minutos, lo que se tarda en montar la mezcla y se puede consumir casi al momento, aunque está mejor si reposa al menos tres horitas. Aunque los de la foto son de ración, con las cantidades de abajo sale una fuente como para ocho personas.
Galletas tostadas (de las cuadradas de Siro de toda la vida)
Café
1/2 l. nata para montar
1/2 tarrina de queso Philadelphia
6 cucharadas de azúcar
1 cucharada de café soluble
1 cucharada de licor de café
cacao amargo para espolvorear

Preparación.
Quince minutos antes de preparar la crema hay que meter la nata en el congelador para que se enfríe bien y el bol donde vayamos a montarla en la nevera. En el bol bien frío ponemos la nata para montar, el queso en crema, el azúcar, el café soluble y el licor. Con las varillas de montar montamos la mezcla hasta que se hace una crema espesa (como cuando montamos nata). Metemos en una manga pastelera la crema.
Puede parecer que no se montará nunca, pero aunque tarda un poquito, si lo hace. Insistid con la batidora.
Para montar el postre vamos mojando las galletas en el café negro frío. Yo suelo añadirle una cucharadita de azúcar. Ponemos una base de galletas en una fuente cuadrada. Ponemos encima la mitad de la crema. Mojamos más galletas y hacemos otra capa de galletas y sobre ella el resto de la crema.
Metemos en la nevera y dejamos reposar dos o tres horas mínimo. Está mucho más rico con alguna más. Justo antes de servir, espolvoreamos por encima el cacao y ¡a disfrutar!.














