Qué buen
descubrimiento hice con esta receta que encontré casi por casualidad en el blog. Estas nueces son uno de los postres que siempre pedíamos en un restaurante de mi zona, pero nunca se me había ocurrido hacerlas. Incluso mi cuñada una vez lo intentó pero aunque estaban buenas no eran las mismas.
De repente un día, navegando de un blog a otro me encuentro esta receta sin buscarla en
Las Mini Chefs con la ventaja de que era tan fácil... Estas sí que son las nueces que nos gustan. No me atrevo a llamarlas
caramelizadas porque las recetas que he visto de nueces así llevan miel y estas no.
Quedan
crujientes, dulces y además aguantan muchísimo tiempo. Ideales para
acompañarlas con nata, en una tarta o con cualquier crema.
Ingredientes:150
ml. de agua
250
gr. de azúcar
200
gr. de nueces peladas
Aceite (le va muy bien la de girasol)
Elaboración.
Se lavan las nueces para eliminar restos, polvillo y pieles. Se dejan escurrir y mientras preparamos el
almíbar. Para ello ponemos a calentar el agua con el azúcar. Cuando
hierve y se ha disuelto el azúcar se añaden las nueces y se dejan cocer en el almíbar tres o cuatro minutos. A más tiempo, más dulces quedan.
Mientras se cuecen las nueces ponemos en un cazo pequeño el aceite para
freírlas. Sacamos las nueces del
almíbar, las escurrimos brevemente y las pasamos al aceite caliente para que se frían.
Una vez fritas se ponen sobre un papel
absorvente, pero muy poco tiempo porque se puede pegar el papel a las nueces, lo justo para quitarles un poco de aceite. Se pasan a un papel de horno y se dejan
enfriar para que vayan poniéndose duras. Hay que colocarlas separadas unas de otras para que no se queden pegadas...
Se pueden conservar en un bote de cristal o en un recipiente hermético.