Esta iba a ser mi primera aportación al HEMC, pero acabo de darme cuenta que llego unas horas tarde. De todos modos ahí va la receta y la próxima estaré más atenta a las fechas.
El tema del HEMC de este mes era "Piensa globalmente, come localmente" así que decidí usar un producto puramente salmantino: el farinato. No se si lo conoceis, es una especie de embutido un poco raro, la verdad. Es una bomba calórica, pero de vez en cuando, se agradece. El farinato se hace con miga de pan, manteca de cerdo y cebolla, todo sazonado con sal, pimentón, comino, ajo, anis y aguardiente. Su sabor es muy fuerte y característico, de hecho no se parece a ninguna otra cosa que haya comido.
En mi casa siempre se ha comido el farinato que mi madre hacía cada año en la matanza, ya que en Salamanca la costumbre de la matanza se mantiene en casi todos los pueblos. La verdad el farinato de mi casa es el más rico que he comido, incluso más que el de Ciudad Rodrigo, de donde es originario este embutido. Para hacer esta receta lo he tenido que comprar y tampoco está nada mal.
Lo habitual es prepararlo frito y acompañado con un huevo frito, aunque últimamente se puede disfrutar en restaurantes y así en forma de caramelos de farinato, croquetas y el otro día en un bar de pinchos descubrí una tosta de farinato con miel ¡Estaba buenísima!...
En este caso, la mía son delicias de farinato.
Ingredientes:
100 gr. de harina (más o menos, siempre la hecho a ojo)
500 ml. de leche (me pasa lo mismo que antes)
25 gr. de mantequilla
aceite de oliva
sal
pimienta blanca
nuez moscada
farinato (con un trocito vale, ni siquiera medio farinato)
2 huevos
pan rallado
Preparación
Se hace una bechamel muy espesa, recalco lo de muy porque el farinato tiene bastante grasa y después aligera mucho la masa. Para ello se pone la mantequilla con un chorrito de aceite en una cazuela, se añade el harina, se deja tostar y se va añadiendo la leche templada poco a poco y .... a remover. Es mejor que quede más espesa que para unas croquetas. Cuando la bechamel está en su punto y cuece un poquito se salpimenta y se añade un poco de nuez moscada.
Se deja reposar la masa un ratito. Mientras se pela el farinato y se desmenuza. Se añade a la bechamel y se mezcla bien. Se deja en fríar la masa y se forman las delicias con forma de croqueta o de escalopin. Se pasan por pan rallado, huevo y pan rallado y a freir.
A la hora de freir es mejor poner el aceite bien caliente y dejarlas muy poco tiempo. Tened en cuenta que el farinato suelta mucha grasa y si se abren probablemente se queden bastante huecas.